29 agosto 2016

¿QUÉ SUCEDE DESPUÉS DEL DESPERTAR?



Para comprender lo que sucede después del Despertar, es importante conocer todo el proceso de Despertar.
Cuando nuestra conciencia individual (el alma) encarna en un cuerpo físico, los primeros meses de vida es Pura Conciencia.
A medida que los padres, la familia en general, la sociedad, la cultura y la educación, le van enseñando una serie de conceptos, este individuo se va identificando en un personaje ficticio.
Es decir, se le asigna un nombre, se le dice que es este cuerpo, que tiene una familia, se le enseña una lengua, y se le va condicionando a través de la cultura familiar y del entorno.
Este individuo, va creando una identidad basada en todo esto y también basada en su propia historia de vida (las experiencias que va viviendo).
Esta identidad ficticia, este "yo" que se ha creado, es conceptual. Es decir, está basada en conceptos e ideas. Por tanto, es creada por la misma mente, la cual es ilusión.
Este "yo" se ve separado del resto del mundo; es el "yo separado" o ego.

En la etapa previa al Despertar, el individuo vive de manera inconsciente (no conoce su verdadera naturaleza), vive en función de lo aprendido, estos patrones mentales condicionados y conceptuales, los cuales hacen énfasis siempre en su cuerpo, su intelecto y sus relaciones sociales.
Esta etapa del Despertar es la etapa de la conciencia egótica (ego), que es la creencia de que somos este cuerpo-mente y nuestra historia. Creemos a ciencia cierta de que esta vida es real, y desconocemos la Verdadera Realidad que está más allá del sueño de la separación.

Durante esta etapa de inconsciencia o ego, el individuo vive en función de la separación, la competitividad, las diferencias sociales, culturales, políticas, raciales, etc. No tiene conciencia de la Unidad de la Vida, ya que su atención está principalmente siempre a fuera, en las cosas que suceden en el exterior. 
Se puede decir que la atención está en la superficie o periferia.

La atención es una de las cosas más importantes aquí; cuando la atención está puesta afuera, vivimos de manera distraída, creando un velo que nos ciega de nuestro Ser verdadero. El ego, la identificación con el cuerpo-mente, oscurece la Realidad, la Esencia Pura, lo que realmente somos.
Si dejamos de poner atención a las cosas del exterior para ponerla hacia nuestro interior, permaneciendo descansando en el puro silencio, es cuando empezamos a darnos cuenta de que hay algo más, que no es lo que creo que soy, y que está observando todo el tiempo.

El "yo separado" o ego, tendrá que experimentar una serie de situaciones y vivencias específicas para lograr el Despertar.
Estas vivencias suelen ser siempre acompañadas de sufrimiento.
A través del sufrimiento, el individuo empieza a buscar alivio en el camino espiritual. Por tanto, es una etapa previa al Despertar en la cual, el "yo" se convierte en un buscador para lograr el fin de su sufrimiento y la Liberación.

¿Qué es Despertar?

Despertar es la Revelación que sucede cuando experimentamos en nuestro propio cuerpo-mente la Verdad que realmente somos.
Es decir, es darse cuenta de que no somos este cuerpo-mente, sino que somos algo mucho más elevado y divino; una Conciencia Pura que es impersonal e ilimitada.
La experiencia del Despertar es una fusión con el Uno (el Todo, la Divinidad que Es). Y en esa fusión experimentamos conscientemente que no somos ni el cuerpo ni la mente, sino que somos Todo. 
El despertar revela la inexistencia del yo separado, y así descubres que eres todas las cosas. Resulta paradójico. Descubrimos que no somos nada y, al mismo tiempo, que somos absolutamente todo.
Sentimos un vacío (vacío de contenido mental) y adquirimos la comprensión profunda de que somos Nada y somos Todo. Y que lo único que es Real es este sentir "Yo Soy".

Este acto de Despertar, de darse cuenta de la realidad, es una revelación. Suele ser un instante, el cual, se puede repetir en más de una vez hasta que tenemos la comprensión profunda.
Pero cuando hemos experimentado el Despertar, aquí no acaba la cosa... No significa que una vez hemos despertado, ya hemos logrado la Liberación, no. Mientras aún siga habiendo identificación con el "yo" (ego), la vida seguirá poniéndonos pruebas duras con el objetivo de lograr la Liberación.

¿Qué sucede después del Despertar?

Una vez hemos experimentado conscientemente la revelación de la Verdad en nuestro propio cuerpo-mente, hay una transformación.
Ahora ya sabemos lo que realmente somos; algo que está más allá de la forma física y mental de la estructura que creíamos ser, y que está siempre observando conscientemente. 
Comprendemos que somos la Divinidad misma, y entonces pasamos a ser un canal a través del cual la Divinidad o Conciencia Pura se manifiesta a través de nuestra estructura (cuerpo-mente).

Muchas personas piensan que una vez que se ha experimentado el Despertar, el sufrimiento se acaba y que sus vidas estarán llenas de paz y felicidad. Pero esto no es así.
Después del Despertar, viene la etapa de Integración.
¿Qué significa integración? Significa que se está integrando el despertar en la estructura (el cuerpo-mente).

La etapa de integración va desde el Despertar hasta la Iluminación (la Liberación total).
Durante esta etapa de integración aún hay identificación con el "yo" (ego), y por tanto, la vida nos va a traer más pruebas duras y difíciles, en las que vamos a seguir sufriendo, con la intención u objetivo de ir trascendiendo el "yo" (ego).
En algunas personas, esta etapa puede ser incluso más dolorosa que la etapa previa al Despertar. Pueden cerciorarse de que hay más problemas que antes, los cuales suelen ser más fuertes. Pero en esta etapa, también tenemos más capacidad y fortaleza para resolver dichas pruebas, ya que ahora ya sabemos lo que realmente somos y que todo este experimentar es una ilusión, un sueño. Ahora ya no hay tanto apego al “yo”; la identificación con el cuerpo-mente se ha empezado a romper, para poco a poco irse desmenuzando hasta acabar disolviéndose completamente. 
Ahora, ante cada situación que pueda ser considerada un problema para el ego, surge de nosotros mismos una tendencia a la paz y al equilibrio interno. Es decir, un retorno a nuestro verdadero Ser.

Pruebas que quizás nos hubieran destrozado durante la etapa previa al Despertar, ahora, después del despertar no nos afectan de manera tan intensificada, pues no estamos tan apegados y sabemos recuperar nuestro equilibrio.
La vida te pondrá a prueba una y otra vez hasta que ya no te afecte. Es más, hasta que no haya nadie a quién pueda afectarle.

A medida que vas más allá de la sensación del “yo”, te vas sintiendo más inocente, más humilde, más honesto contigo mismo, eres más compasivo. Esa visión de competitividad entre tú y los demás, que es un aspecto del ego, va desapareciendo. 
Desaparece ese afán por ser el mejor, por utilizar a los demás para mi propio beneficio. También desaparecen los objetivos y las metas; ya no centras tu atención en el futuro y en que todas tus acciones presentes son un medio para lograr un fin. Ahora vives mayoritariamente en el momento presente; sin apegos del pasado y sin deseos de lograr algo en el futuro.

Cada vez más, vas sintiendo la conexión que hay entre todos los seres vivos, incluyendo animales y plantas. Sientes la Unidad en todo y que no existe separación alguna. Pero esta sensación a veces queda oscurecida por la identificación con el “yo”, pues en esta etapa aún no se ha disuelto completamente el ego.
Sientes gratitud por todo; por ejemplo, por tu plato de comida, por la familia que tienes, por tu hogar, por tu salud, por la existencia misma, etc.
Ves belleza en todas partes; la naturaleza la percibes como magia a la vista de tus ojos y sientes un gran sentimiento de no dañar a ningún ser vivo, incluyendo las plantas y los insectos. Todo lo ves hermoso, mágico, divino y te encanta pasar horas observando la magnificencia de la creación.

Otro de los aspectos que sucede después del despertar es que cuidas de tu cuerpo, de tu salud. Ahora eres un ser consciente y como consecuencia, cuidas que tu alimentación sea nutritiva y lo más beneficiosa para tu organismo. Desechas todo aquello que pueda perjudicar tu salud, como por ejemplo el tabaco, el alcohol y otras sustancias tóxicas.
Es muy probable que después del despertar te vuelvas vegetariano o vegano, ya sea para cuidar de tu salud, como también para evitar todo maltrato y sufrimiento de los animales.
También cuidas tu cuerpo, haciendo deporte. Un estilo de vida saludable, a nivel físico, mental, y espiritual, es una de las cosas principales y una consecuencia del despertar.
Sientes curiosidad por las terapias alternativas y es muy probable que empieces a aprender y a practicar técnicas de sanación energética y medicina natural. Unos ejemplos son el Reiki, el Ayurveda, el Yoga, el Tai Chi, las plantas medicinales, el Jin Shin Jyutsu, etc.

Otro aspecto a resaltar es que sientes que no eres el hacedor. Tú no haces las cosas que suceden en la vida, es la misma Conciencia que se manifiesta a través de tu estructura la que hace todo. Por esto puedes tener la sensación de que no hay libre albedrío, las cosas simplemente suceden.
Ahora te sientes un canal a través del cual la divinidad se manifiesta. Por momentos aún hay identificación con el “yo”, pero la mayoría de apegos se han trascendido.
Ahora, tu forma de vida es mucho más simple y sencilla; ya que al vaciarte interiormente de conceptos y patrones condicionados del pasado, eso se refleja en el exterior, siendo tu forma de vida más simple y sin complicaciones.

Después del despertar tenemos la sensación de que no sabemos nada. Esto es debido a que las viejas estructuras conceptuales del ego se están desmoronando y que no somos nosotros los que vivimos la vida sino que es la vida que se vive a sí misma a través de nosotros. 
El “yo” no sabe nada, pero a través de nuestra estructura fluye una corriente llena de sabiduría que proviene de la Fuente.

Amas a todos los seres por igual. No es la clase de amor de la conciencia egótica, que solo quiere y desea para sí mismo, sino que es el amor como estado de Ser. Amas por igual a tus seres queridos, familiares, amistades, a todos los seres humanos, animales, vegetales, al planeta, etc.. Es un sentimiento amoroso de gratitud. 

Despertar la conciencia y elevarte por encima del cuerpo-mente, no significa que te conviertes en un insensible ante el sufrimiento ajeno. No significa que te muestras indiferente ante la crueldad y el dolor que infligen unos seres a otros... no.
Despertar la conciencia significa que te vuelves aún más sensible y vulnerable que antes; puedes sentir el dolor ajeno dentro de ti mismo, de tus propias entrañas, dentro de tu corazón... 
Más que nunca eres consciente de la inconsciencia ajena y de todo el sufrimiento que experimentan tanto los seres humanos como los animales y el planeta...
Ser consciente significa que ves a todos los demás como una extensión de ti mismo y te cuesta comprender cómo las personas pueden dañar a otras y que no se den cuenta de que ese mismo daño que causan a los demás, no lo quieren para sí mismos. Y aún así, por ley de equilibrio (ley del karma) van a sufrir ese mismo dolor.
Despertar la conciencia significa que todo, absolutamente todo lo que sucede en el mundo, te sucede a ti mismo, pues tú eres el mundo... tú eres la manifestación que surge de lo no-manifestado... tú eres Todo, y al ser Todo, el sufrimiento ajeno lo sientes como propio. Y de aquí surge la compasión.
Pero despertar la conciencia también significa que a pesar de ser consciente de todo el sufrimiento del mundo, no te pierdes en él, no lo haces tuyo... no te apegas a ese sufrimiento efímero e ilusorio, sino que eres libre... 
Por tanto, algo que puede impactarte en un momento dado, por unos instantes lo sientes, lo comprendes, lo liberas y trasciendes. Dando la impresión a los demás de que eres indiferente ante tal sufrimiento...
Pero en el fondo de tu corazón, hay una comprensión... el sentir se ha intensificado enormemente más que nunca, pero eres consciente de que eso es tan solo parte del sueño... un capítulo más de la película.
Ves sufrimiento en el mundo, lo sientes, reaccionas ante él, pero no lo llevas cargando a tus espaldas... simplemente lo sueltas, te desapegas. Sabes que todo lo que ocurre en el mundo es la misma Conciencia Pura, el Uno, experimentándose a sí mismo, viviéndose a sí mismo,  y por tanto, todo es Perfecto, todo es Divino.

Ésta etapa post-despertar, suele ser una etapa larga, un proceso de disolución de la identidad; este "yo" ficticio creado a través de conceptos y condicionamientos mentales.

¿Qué es lo que debemos hacer durante esta etapa de Integración?

Es fundamental la Aceptación y la Rendición.
La naturaleza del "yo" (ego) es la de resistirse a lo que es. Como se basa en conceptos mentales, juzga las cosas como "me gusta" o "no me gusta", entonces, todo aquello que no le gusta, lo rechaza, se resiste, no hay aceptación, por tanto, hay sufrimiento.

Esta es una etapa crucial para la Liberación Final. La liberación total del sueño de la ilusión.
Es muy importante, a parte de practicar meditación a diario, hacer la práctica de la auto-indagación. 
La auto-indagación consiste en permanecer el máximo tiempo posible observándose uno mismo y observando todo a su alrededor. 
Las preguntas "¿Quién soy yo?" y "¿Soy consciente?" son realmente imprescindibles en la auto-indagación, ya que no es más importante la respuesta a estas preguntas sino la esencia de las mismas. 
Cuando nos preguntamos "¿soy consciente?", automáticamente dejamos de estar identificados con el "yo separado" y pasamos a anclarnos en la Conciencia que somos.

La auto-indagación es una forma de meditación, y debe hacerse el máximo de tiempo posible.
Es muy fácil caer en las distracciones mundanas y en la identificación de nuestros propios pensamientos, por eso, la auto-indagación es la herramienta fundamental que nos ayuda a mantener nuestra atención en el Verdadero Ser que somos, y como consecuencia, evitar tales apegos e identificaciones.
Las enseñanzas durante esta etapa, son las enseñanzas de la No-dualidad, el Advaita Vedanta.

Para concluir, el proceso del Despertar se puede resumir de la siguiente manera:
El proceso de Despertar tiene una primera etapa de identificación con el "yo" (ego). Es una etapa inconsciente que hay que experimentar.
Después tenemos la experiencia del Despertar en forma de Revelación.
Después del Despertar, viene la etapa de la Integración, en la cual practicamos auto-indagación, aceptación y rendición. Además de meditación en el silencio.
La rendición es la acción de soltarte, entregarte totalmente. Es el acto que hace el cuerpo-mente de entregarse a la Divinidad Una que Es.
Y finalmente, esta etapa de disolución del "yo" (ego) va a traer consigo la Iluminación, la Liberación total, el Nirvana.

La iluminación es el estado de ausencia total del “yo” (la identidad o persona).
La persona no puede iluminarse, porque la persona vive en la dimensión dual. Lo que no es real. La iluminación es cuando la Conciencia Pura se reconoce a sí misma y también cuando la persona se ha rendido, entregado y disuelto ante su verdadera naturaleza. 
La iluminación es el fruto de todo el proceso del Despertar. Es el resultado, la consecuencia.
Por tanto, el camino del despertar no es una búsqueda de algo o de lograr un estado, pues todos los estados son estados mentales. El camino del despertar se trata más bien de una total Rendición, un vaciarse, un entregarse, un descansar en el silencio que eres, en la nada que eres.




Camino al Despertar 

23 agosto 2016

EL DESPERTAR AUTÉNTICO



La mayor parte de lo que se nos dice sobre el despertar suena como un argumento para vendernos la iluminación. Cuando tratan de vendernos algo, sólo nos cuentan los aspectos positivos, e incluso es posible que nos cuenten cosas que no son verdad. 
En el intento de vendernos el despertar, se nos refiere que la iluminación tiene que ver con el amor y el éxtasis, la compasión y la unión, y otras experiencias positivas. Suele estar envuelto en historias fantásticas, de modo que llegamos a creer que el despertar tiene que ver con milagros y poderes místicos. Uno de los argumentos de venta más habituales es la descripción de la iluminación como una experiencia de dicha.
Consecuentemente, la gente piensa: “Cuando despierte espiritualmente, cuando sienta la unión con Dios, entraré en un estado de éxtasis constante”. Por supuesto, ésta es una comprensión equivocada del despertar.

El despertar puede ir acompañado de dicha, porque la dicha es un subproducto del despertar, pero no es el despertar mismo. Mientras vayamos buscando los subproductos del despertar, perderemos de vista la esencia. Esto es un problema, porque muchas prácticas espirituales intentan reproducir los subproductos del despertar sin lograr el despertar mismo. Podemos aprender ciertas técnicas meditativas —repetir mantras o cantar bhajans, por ejemplo— y se producirán ciertas experiencias positivas. La conciencia humana es extremadamente flexible, y al participar en ciertas prácticas, técnicas y disciplinas espirituales, puede generar muchos de los subproductos del despertar: estados de dicha, apertura, y así sucesivamente. Pero lo que suele ocurrir es que acabas únicamente con ellos, sin el despertar mismo.

Es importante que sepamos qué no es el despertar para que no vayamos detrás de sus subproductos. Debemos renunciar a la búsqueda de estados emocionales positivos a través de la práctica espiritual. 
El camino del despertar no consiste en sentir emociones positivas. Al contrario, es posible que la iluminación no sea en absoluto fácil ni positiva.
No resulta sencillo dejar que aplasten nuestras ilusiones. No es fácil soltar percepciones muy arraigadas. Incluso podríamos experimentar una gran resistencia a reconocer esas ilusiones que nos producen mucho dolor.

Mucha gente no sabe qué se va a encontrar con todo esto cuando emprende el camino del despertar espiritual. Como maestro, una de las cosas que averiguo sobre los discípulos al comienzo de nuestra relación es si están interesados en el despertar: ¿quieren realmente la verdad o sólo desean sentirse mejor? Porque el proceso de descubrir la verdad podría no ser un proceso en el que nos sintamos cada vez mejor. Puede ser uno en el que tengamos que mirarlo todo honestamente, con sinceridad, y eso puede ser fácil o no.

La llamada sincera de la realidad a la realidad, la llamada sincera a despertar, es una llamada que viene de un lugar muy profundo de nuestro interior. Viene de un lugar que prefiere la verdad a sentirse bien. 
Si nuestra preferencia es sentirnos bien en todo momento, continuaremos engañándonos a nosotros mismos, porque intentar sentirse bien en el momento es exactamente la manera que tenemos de engañarnos. Pensamos que nuestras ilusiones hacen que nos sintamos mejor. 
Para despertar, tenemos que romper con el paradigma de tratar siempre de sentirnos mejor. Por supuesto que queremos sentirnos mejor; esto forma parte de la experiencia humana. Todo el mundo desea sentirse bien. Nuestro cableado interno, nuestro sistema nervioso, nos lleva a buscar más placer y menos dolor. Pero en nosotros hay un impulso todavía más profundo, y es lo que describo como el impulso de despertar.

Este impulso de despertar es el que nos da la valentía de examinar todas las maneras que tenemos de engañarnos a nosotros mismos, el que nos llama a responsabilizarnos de nuestra propia vida. No podemos llegar a la iluminación arropados en los faldones de un maestro iluminado; no funciona así. Intentar hacer eso nos ciega; significa que no queremos pensar por nosotros mismos, que no queremos examinar las cosas por nosotros mismos. Cuando hacemos ciegamente lo que se nos dice —seguimos ciegamente una enseñanza sólo porque es antigua o reverenciada— acabamos justamente con lo que estábamos pidiendo: ceguera.

Otro de los grandes errores con respecto al despertar o la iluminación es que se trata de algún tipo de experiencia mística. 
Podríamos esperar una experiencia similar a la de la unión con Dios: un fundirse con el entorno o disolverse en el océano. Esto no es así. Y el despertar tampoco consiste en poseer de repente una gran comprensión cósmica: comprensión de cómo está construido el universo, comprensión de cómo opera internamente lo que pensamos que es la realidad.
Podría seguir indefinidamente, pero, en esencia, lo importante es darse cuenta de que el despertar espiritual es muy diferente a tener una experiencia mística. 
Las experiencias místicas son preciosas. En muchos sentidos son las experiencias más elevadas y placenteras que un “yo” puede tener. El “yo” siempre busca la unión. En realidad, muchas de las prácticas espirituales en las que participa la gente tienen como objetivo producir experiencias místicas de esta índole, tanto si hablamos de una experiencia de fusión o de visiones de deidades como de sentir que nuestra conciencia se expande a través del espacio y del tiempo. Sin embargo, una vez más, las experiencias místicas no son lo mismo que el despertar.

No estoy diciendo que las experiencias místicas no tengan valor, o que no sean transformadoras, porque suelen serlo. Las experiencias místicas pueden cambiar la estructura del yo egótico de manera radical, y a menudo de maneras muy positivas. De modo que, en el mundo de las cosas relativas, las experiencias místicas tienen valor. Pero cuando hablamos del despertar espiritual, no hablamos de una experiencia personal. Hablamos de despertar del “yo”. Hablamos de ir de un paradigma a otro completamente diferente, de un mundo a otro.

No quiero indicar que alguien despierto no vea el mismo mundo que tú ves. Tal como tú ves una silla, la persona despierta ve una silla. Tú ves un coche y la persona despierta también ve un coche. La diferencia consiste en que cuando uno está verdaderamente despierto, cuando uno ha ido más allá del velo de la dualidad, las cosas que parecen diferentes para todos los demás se perciben como esencialmente lo mismo. Vemos la silla, y al mismo tiempo no nos percibimos separados de la silla. Todo lo que vemos, todo lo que sentimos, todo lo que oímos es literalmente una manifestación de lo mismo.

Una de las señales del verdadero despertar es el final de la búsqueda. 
Cuando se produce un verdadero y auténtico despertar, quién somos y qué somos queda claro. Ya no hay preguntas al respecto; está resuelto. 
Así, una de las señales del verdadero despertar es el final de la búsqueda. Ya no sientes el impulso, el tira y afloja. El buscador ha quedado revelado como la realidad virtual que siempre fue, y desaparece como tal. En cierto sentido, ha terminado su tarea. Ha proporcionado el impulso necesario para ayudar a sacar la conciencia o el Espíritu de su identificación con el estado de sueño, y le ha ayudado a volver a su estado de ser natural.

Ahora, si se trata de un despertar permanente, el buscador y la búsqueda se disuelven completamente. 
Si, por otra parte, el despertar no es de carácter permanente, es posible que el buscador y la búsqueda estén en proceso de ser disueltos, pero sin hallarse totalmente disueltos todavía. 
En cualquier caso, esta disolución del buscador mismo puede transformar la propia vida. 
Para los que estamos en el camino espiritual, toda nuestra identidad puede haber estado dedicada a ser un buscador. Literalmente, nuestra vida puede haber estado definida por la búsqueda espiritual, por el anhelo de Dios, de la unión o de la iluminación.
Entonces, de repente, se produce el despertar. El buscador, la búsqueda y toda la estructura egótica que se construye alrededor de la búsqueda espiritual desaparecen de repente. 
Esta identidad se ve tal como es —carente de significado e inútil—, y se cae.
Esta caída del buscador puede experimentarse como un gran alivio. Da comienzo a lo que he denominado la luna de miel del despertar. Al menos en mi caso, experimenté esta caída del buscador y de la búsqueda como si me hubieran quitado un gran peso de encima. Fue una experiencia muy física. Literalmente sentí como si me hubieran quitado un peso, un peso que había estado acarreando.
Ésta es una experiencia común entre los que despiertan. 
Cuando la conciencia despierta de su sueño de separación, hay una gran sensación de alivio. Por eso la gente empieza a reír o a llorar, o experimenta una intensa liberación emocional del tipo que sea: sienten el alivio de haber salido por fin del estado de sueño. 
A veces llamo a este momento el primer beso. El despertar es como tu primer beso espiritual, tu primer beso de la realidad, tu introducción a la verdad de quién y qué eres.

Esta luna de miel puede durar un día, una semana, seis meses o un par de años. Varía según la persona. Lo característico del periodo de luna de miel es la fluidez completa: no hay resistencia en tu ser, en tu experiencia. Todo fluye. La vida es un flujo; todo parece ocurrir por su propia volición. Es el conocimiento experimental de que en realidad todo se está haciendo, y que tú, como entidad separada, no estás haciendo nada.
En el sentido más profundo, esta luna de miel es una experiencia de no resistencia completa y total. 
Dentro de la no resistencia, la vida fluye maravillosamente y de manera muy hermosa, casi mágica. Las cosas aparecen cuando tienen que hacerlo. Se toman decisiones sin decidir realmente; en todo está presente una sensación de obviedad. Es la experiencia del Espíritu sin ningún impedimento, sin la corrupción de la ilusión, del condicionamiento o de la contradicción. 
Este flujo puede ser una experiencia momentánea, o puede durar más tiempo. Algunas personas se sienten tan inmersas en la luna de miel que durante un tiempo están casi incapacitadas, perdidas en un estado de dicha durante una semana, un mes o incluso años.

El estado de sueño es el estado donde percibimos la separación, donde pensamos que somos una entidad y un ser separado. Ese ser separado siempre está buscando algo: amor, aprobación, éxito, dinero, tal vez incluso la iluminación. Pero cuando se produce el verdadero despertar, toda la estructura de la separación empieza a disolverse bajo nuestros pies.

Allí aún sigue existiendo un ser humano; no desaparecemos en una nube de humo. Incluso nuestra personalidad permanece intacta. Jesús tenía una personalidad; Buda tenía una personalidad. Todo el que camina sobre la Tierra la tiene. Incluso los niños, cuando salen del útero de sus madres, la tienen. Es una de las bellezas de la existencia, que cada uno de nosotros tenga una personalidad diferente. Los perros y los gatos, los pájaros, incluso los árboles tienen distintas personalidades.
La diferencia está en que, una vez que hemos visto más allá del velo de la separación, la identificación con nuestra personalidad particular empieza a disolverse. 
Incluso si penetramos muy profundamente en la unidad y la transformación ha sido muy grande, sigue estando presente una estructura básica de personalidad. Sin embargo, lo que impulsaba nuestra personalidad, todos sus antiguos principios orientadores e impulsos autocentrados, o bien han desaparecido o están en proceso de desaparecer.

Si practicamos la espiritualidad, uno de los resultados que esperamos es la disolución del ego. 
Reconocemos el dolor del estado egótico y tenemos la esperanza de no vernos confinados eternamente en él. Pero el despertar en sí no es lo mismo que la disolución del ego. Podemos despertar tanto si el ego se ha disuelto como si no. De hecho, pueden despertar egos muy fuertes y destructivos. 
El despertar da comienzo al proceso. El resultado del despertar, su consecuencia, es la disolución radical del ego.
Esto no implica que el ego vaya a cooperar. El ego puede resistirse a esta disolución con todo lo que tiene. Puede sacar a relucir todo su arsenal. No obstante, el proceso ha empezado. 
Y, por último, una vez que has tenido un vislumbre de la realidad, no hay nada que puedas hacer para impedir que el ego acabe por disolverse.

Extraído del libro "El final de tu mundo" de Adyashanti

20 agosto 2016

¿POR QUÉ TE ENOJAS?



¿Por qué te enojas?...
¿Qué es el enojo?...
¿Por qué se experimenta el enojo?...
El enojo es una emoción que surge cuando "no te gustan las cosas que suceden en tu vida".
Cuando no deseas que las cosas que suceden en tu vida sean como son, entonces estás en contra de lo que es... no aceptas, pones resistencia, hay lucha interna... y ahí no hay paz.

El deseo es la causa de tu enojo, pero profundizando aún más, ¿quién es el que desea?...
¿a quién no le gustan tales cosas?...
Al "yo personal" que surge de la identificación con el cuerpo-mente.
Cuando crees que eres el cuerpo y la mente, surge una identificación... un sentido de "yo", un individuo separado, también llamado ego o "yo personal".
Este "yo personal" se basa en función de los juicios mentales; etiquetando como agradables y placenteras aquellas cosas que le causan placer y alegría; y etiquetando como desagradables y dolorosas aquellas cosas que le causan incomodidad y dolor.
Por tanto, todo aquello que se juzga como bueno o malo, en función del estado de conciencia que el "yo" tenga, causará una respuesta emocional agradable o incómoda. De aquí surgirá el deseo de que todo aquello que causa incomodidad y dolor debe ser rechazado.
Para trascender dicha incomodidad o dolor, hay que ir a la raíz de la misma, que es la identificación, el "yo personal".
Solo cuando se ha trascendido el "yo personal", ya no hay reacción emocional, únicamente queda el sentido de Ser, la naturaleza del cual es paz, equilibrio, armonía, amor, sabiduría y serenidad.
Para trascender el "yo personal" o ego, hay que vivir como el observador, sin involucrarte en tus pensamientos, simplemente vivir desapegado de ellos; es decir, no hay que buscar un sentido de "yo" en los pensamientos, tan solo ser eso que es consciente de los pensamientos. De esta manera, vivirás desapegado y desidentificado de tu mente, y por tanto, no generarás respuestas emocionales, y como consecuencia, no habrán juicios ni deseos.
Permanecerás alerta y consciente de todo lo que es, con total aceptación y comprensión de este experimentar.

Camino al Despertar 

14 agosto 2016

ETAPAS DEL DESARROLLO ESPIRITUAL



El nivel espiritual está entre el 1 y 100% en donde el 1% sería el nivel espiritual de un objeto inanimado, mientras que 100% sería el pináculo del crecimiento espiritual para una persona, que es la realización de Dios o ser uno con Él.
La mayoría de la gente en la era actual, que es Kaliyuga, también conocida como la Era del Conflicto, cae en la categoría del 20% de nivel espiritual.
Una persona que está por encima del nivel espiritual de 70% es conocida como un Santo. Son almas que han realizado su Ser.
Aquellos Santos activos en la enseñanza de la Espiritualidad y que nutren a los aspirantes para que crezcan espiritualmente, son conocidos como Gurús. Menos del 10% de los Santos que viven en la Tierra son Gurús. Los Gurús son la forma física del aspecto de Enseñanza de Divina y actúan como faros del conocimiento espiritual en nuestro mundo altamente materialista.

El nivel espiritual no se puede medir por medio de ningún equipo científico moderno, ni puede ser comprobado intelectualmente por ninguna persona. Sólo un Santo o un Gurú puede comprobar el nivel espiritual de una persona con la ayuda de su sexto sentido o habilidad de percepción sutil altamente activo.

La escala que aparece en la siguiente imagen indica los diferentes estados de conciencia o nivel espiritual de una persona:

- Del 0 al 20% están los animales, las plantas y los objetos inanimados. Éstos no tienen la capacidad de poder expandir su estado de conciencia.

- El 20% es el nivel espiritual o estado de conciencia de la mayoría de la humanidad en la era actual. Un mínimo interés en la espiritualidad. Piensa solamente en su propia felicidad. Es un estado que está mayoritariamente influenciado por el ego o conciencia egotista (identificación con el cuerpo-mente).

- En el 30% el hombre empieza a interesarse por la adoración ritualista, los libros espirituales, los peregrinajes, retiros espirituales, satsangs o charlas de maestros, lugares de adoración, etc.

- En el 35% el hombre siente curiosidad por la dimensión espiritual y comienza a ser un aspirante. En esta etapa la persona ya es un aspirante espiritual.

- En el 40% el hombre tiene la mente enfocada en el crecimiento espiritual. Escoge un sólo camino para continuar con su búsqueda. Este camino puede ser una religión, o una doctrina como el budismo, el zen, el taoísmo, etc. Todos los diferentes caminos conducen a la Realización del Ser.

- En el 50% el hombre quiere permanecer en compañía espiritual todo el día. Va más allá de la religión organizada, es decir, no se considera a sí mismo como perteneciente a ninguna religión en particular, pues si uno es sectario no puede crecer más allá de este punto. Las religiones y diversas sectas imponen dogmas y leyes que limitan a la persona, por lo que ésta no puede ir más allá de estas leyes dogmáticas o mandamientos.

- En el 55% el hombre quiere servir a la Verdad Absoluta o la Espiritualidad en todo momento. Empieza a cumplir con los requisitos para ser discípulo y tener la gracia del Gurú dependiendo del camino que esté siguiendo.
A partir de este estado de conciencia la persona deja de ser un aspirante y se convierte en discípulo.

- En el 60% el hombre está dispuesto a sacrificar la mente, el cuerpo y la riqueza material por el crecimiento espiritual y lograr la Realización de su Ser.
En este estado de conciencia la persona da una mayor importancia al crecimiento espiritual, por encima de su cuerpo, mente y posesiones materiales.

- En el 70% el hombre se transforma en Gurú. Logra acceso al conocimiento Absoluto (la sabiduría divina) y obtiene respuestas desde adentro (es un canal de sabiduría divina, obtiene las respuestas a través de su sexto sentido ya desarrollado).
En este estado de conciencia la persona deja de ser un discípulo y pasa a ser Santo.

- En el 80% el hombre se convierte en Sadgurú. Es la liberación del ciclo de nacimiento y muerte (el samsara). En este estado la persona trasciende su karma y se libera del samsara (las reencarnaciones). Obtiene el estado de espectador (deja de estar identificado con su cuerpo-mente, trasciende su ego, pasa a ser el observador, la Conciencia que está más allá de las formas físicas). Ve el mundo tal y como es (no lo ve según su estado mental, con sus distintas interpretaciones, sino que ve las cosas tal y como son).

- En el 90% el hombre se convierte en Gurú Paratpar. Realiza todas las acciones sin espectativas (no busca logros, éxitos, metas ni objetivos sino que realiza sus acciones sin objetivo alguno).

-En el 100% el hombre logra la Liberación Final. Es la fusión con la Realidad Absoluta (Dios o el Todo). Es un estado de beatitud eterna. En este estado de conciencia la persona Realiza su Ser, su Verdadera Naturaleza Divina, deviene Uno con el Todo y tiene todo el poder para realizar "milagros".

Con un aumento en nuestro nivel espiritual, nuestra actitud y perspectiva propia sobre la vida cambia radicalmente. Por ejemplo, una persona de un nivel espiritual de 30% podría encontrar muy difícil darse tiempo para asistir aunque fuera a una sola charla sobre Espiritualidad. La misma persona con los mismos compromisos mundanales, luego de lograr el nivel espiritual de 40% se daría fácilmente tiempo para asistir a charlas sobre Espiritualidad y para estudiar textos espirituales de manera regular.

Una persona que logra cierto nivel espiritual, por ejemplo 30%, sólo puede relacionarse con una persona que está a poca diferencia en porcentaje. Por ejemplo es muy difícil para una persona que tiene un nivel espiritual de 30% relacionarse con una persona de nivel espiritual de 40% y viceversa.

Mediante el uso del intelecto es imposible darse cuenta si una persona es un Santo.
Uno de los parámetros más importantes del nivel espiritual de una persona es la cantidad de ego u oscuridad alrededor del Alma que se ha eliminado y cuánto se identifica la persona con el Alma.
Por ego queremos decir la tendencia del hombre a percibirse a sí mismo sólo como alguien que tiene cinco sentidos, mente e intelecto. Este ego es también conocido como la ignorancia espiritual de nuestro verdadero estado de existencia. 
Nuestro sistema moderno de educación y la sociedad nos enseñan a identificarnos con nuestro cuerpo, mente e intelecto ignorando que somos un Alma.
A medida que realizamos nuestra práctica espiritual, esta oscuridad o ego comienza a disminuir hasta que alcanzamos el máximo nivel espiritual en el que somos capaces de identificarnos por completo con el Alma.

Al nivel espiritual de 20% uno está muy centrado en sí mismo, es consciente de sí mismo y sólo piensa sobre sí mismo. Este es el estado de conciencia de la mayoría de los seres humanos en la actualidad. A medida que realizamos práctica espiritual, nuestro ego se reduce y estamos más cerca de la Liberación Final.

Fuente: Spiritual Science Research Foundation 

06 agosto 2016

LA PRÁCTICA CORRECTA DE LA MEDITACIÓN



Meditar no se trata solo de sentarse y cerrar los ojos,
se trata de algo mucho más profundo que eso.
Durante la práctica de meditación, 
hay mucho ruido en la cabeza;
un movimiento mental constante y juguetón,
que atrae completamente toda nuestra atención.

Para meditar correctamente,
hemos de trascender este movimiento mental,
hemos de elevarnos por encima del pensamiento, 
y que el movimiento mental llegue a la calma total.
Ésta es la finalidad de la verdadera meditación.

¿Qué es lo que debemos hacer?
Es muy importante permanecer alerta, consciente,
atento a todo este movimiento mental.
Vemos como los pensamientos vienen y van,
pero no vamos a hacer nada para calmarlos,
pues estaríamos poniendo resistencia,
y toda resistencia es lucha interna,
la cual no conduce a la paz.
La clave es no hacer ningún esfuerzo,
simplemente descansar en nuestra propia presencia,
observando el movimiento mental.

Los pensamientos tenderán a llamar tu atención, a distraerte,
y en medio de todo ese movimiento mental, 
un pensamiento con una gran intensidad, 
aparecerá para que le sigas la corriente,
para que entres en su juego y te apegues a él.
No debes permitir que esto suceda,
por tanto, hay que permanecer completamente alerta,
con tu atención puesta en un punto; 
puede ser la respiración,
puede ser un objeto en tu mente,
o puede ser tu propia presencia.
Pon tu atención en uno de estos puntos y descansa ahí,
alerta... presente... consciente de todo lo que sucede,
pero sin intervenir en nada, únicamente descansando,
únicamente siendo, únicamente en silencio.

Mientras va pasando el tiempo,
tu atención está centrada en el mismo punto,
permaneces completamente sereno, atento,
no haces esfuerzo alguno,
simplemente reposas en tu propio silencio,
y gozas de estar siendo.
En este momento, el movimiento mental va desapareciendo,
se va calmando y todo va volviendo al equilibrio interno.
Este punto es fundamental en la meditación.

Es solo en el más puro silencio,
cuando el movimiento mental ha llegado a su calma total,
que deviene el vacío... un vacío de contenido... 
un espacio-silencio omnipotente,
en el cual te fundes completamente.
El movimiento ha desaparecido,
solo permaneces Tú, siendo en tu propio silencio...
Ésta es la finalidad de la meditación;
hallar la paz y el equilibrio interno,
trascendiendo completamente todo el movimiento.



Camino al Despertar 

05 agosto 2016

¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO?



Para poder superar el miedo, primero hemos de comprender qué es el miedo.
El miedo es una emoción que surge a causa de nuestro aferramiento propio.
¿Qué significa aferramiento propio?
Creemos que somos este cuerpo y esta mente, y que tenemos nuestra historia de vida. Es decir, no somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza, y nos identificamos con un personaje, con una identidad propia, que se cree separado de los demás.
Este personaje es una ilusión; es la misma mente que crea este sentido de “yo”.
Por tanto, el principal motivo por el cual surge el miedo, es debido a esta identificación que surge con la idea de ser alguien que está separado del resto y que se siente amenazado por los demás.
¿Por qué se siente amenazado?
Se siente amenazado porque el cuerpo es impermanente; es decir, está sujeto a la desaparición, a la muerte. Y por tanto, todo aquello que nos rodea, puede ser una amenaza de muerte. 
Pero esta muerte, no es nada más que la disolución de la identidad ficticia e ilusoria creada por la misma mente.

El sentido de separación es la raíz del surgimiento del miedo. Y esto es ignorancia; es no ser consciente de nuestra verdadera naturaleza.
El miedo desaparece cuando tenemos la comprensión profunda de que somos algo que está más allá de nuestro cuerpo-mente y nuestra historia, y que no somos impermanentes. Nuestra verdadera naturaleza, lo que realmente somos, no muere, nunca desaparece.

Llegar a esta comprensión requiere de trabajo interno. Práctica de meditación y de silencio todos los días. Ya que esto es simplemente un darse cuenta; es ver lo que no vemos mientras estamos identificados con nuestro cuerpo-mente.
Mientras no hagamos la práctica de meditación y de silencio, tendemos a volver a apegarnos a nuestra mente y por eso surge el sentido de “yo”, el sentido de ser un personaje separado.

El miedo puede manifestarse en forma de ansiedad, pánico, desesperación, angustia, sensación de perder la cordura y volverse loco, y una intensa emoción que surge cuando nos identificamos con los pensamientos negativos.
Una de las cosas más importantes que hemos de tener en cuenta es que el miedo es causado por nuestra propia mente. Podemos estar experimentando una situación de verdadera amenaza de muerte física o simplemente son nuestros propios pensamientos descontrolados y no hay ninguna amenaza de muerte física.

Vamos a centrarnos principalmente en el caso de que no haya amenaza de muerte física, sino que son nuestros propios pensamientos los causantes del miedo.
En este caso, hemos de dejar de tomarnos tan en serio lo que estamos sintiendo.
Abre tu conciencia y date cuenta de que no hay nada, absolutamente nada que pueda acabar contigo, con tu cuerpo físico, por tanto, no permitas que tus pensamientos te dominen, que tomen el control sobre ti. Deja de luchar con tus propios pensamientos, no te resistas, no entres en su juego, simplemente sé consciente de que no hay ninguna amenaza exterior que pueda acabar con tu cuerpo físico.
Ponte delante de un espejo y ríete… ríete de esta situación, ya que son únicamente tus propios pensamientos los que están jugando contigo. Y tú, al identificarte con ellos, estás generando emociones destructivas de dolor y sufrimiento.
Despierta, date cuenta y ríete… ríete con el total convencimiento de que esto no es real, es algo que no existe, es simplemente un movimiento de pensamientos en tu cabeza.
Tú no eres tu mente, tú estás más allá de tu mente… sé consciente… no te apegues, solo permanece como el que observa… 
Pregúntate ¿Soy consciente? Y permanece ahí… en esa sensación de ser consciente… Y entonces, te darás cuenta de que tú estás apartado de tus pensamientos… hay un espacio entre tú y tus pensamientos… tú estás aquí y tus pensamientos están ahí… hay distancia y puedes ver entonces, que al no estar enganchado a ellos, ya no pueden dominarte, ya no tienen poder sobre ti.

Relájate… observa tus pensamientos sin involucrarte, no les sigas la corriente, ellos están ahí, permite que estén, no luches para que se marchen, no pongas resistencia, simplemente no hagas nada, solo permanece como el que está observando esos pensamientos… Y al mirarlos directamente, sin ningún tipo de apego, ellos se van disolviendo, van desapareciendo.

Otra herramienta que puedes utilizar es la siguiente:
Escribe en una hoja de papel todo aquello que sientes. Escribe todas tus emociones negativas y destructivas que estás sintiendo; miedo, pánico, terror, amenaza, etc.
Escríbelo todo en la hoja de papel y mientras lo haces, ve tomando consciencia de que tú no eres tus emociones, no eres tus pensamientos, ellos vienen y desaparecen, pero tú permaneces presente todo el tiempo. Vas escribiendo todas tus emociones, y al hacerlo, éstas van desapareciendo.

Cuando dejas de identificarte con tus pensamientos, entonces permaneces como la consciencia que observa. Esto significa que te has posicionado como tu verdadera esencia y te das cuenta de que nada puede afectarte. Se ha creado un espacio, una distancia entre tú y tus pensamientos. 
Ellos pueden seguir ahí pero ya no pueden tocarte, ya no pueden afectarte, ahora ya eres consciente de ti mismo. Y al ser consciente de ti mismo, tienes la clara visión de que la mente, tus pensamientos, es una ilusión. 
Ellos vienen y van, son impermanentes, y todo lo que es impermanente, no es real. 
Pero tú siempre estás, siempre eres, ocurra lo que ocurra, siempre estás presente. No desapareces. Tu atención puede estar puesta en tus pensamientos o en ti mismo, pero a pesar de poner la atención en los pensamientos o en ti mismo, sigue habiendo algo que es consciente en todo momento de todo lo que sucede, algo que permanece presente todo el tiempo, algo que no desaparece… y eso eres tú, es tu verdadera naturaleza.

Es de esta manera cómo podemos superar el miedo y todas nuestras emociones. Éste es el camino para dejar de sentir dolor y sufrimiento.
Practica todos los días, hazte la pregunta ¿soy consciente?
Y en el momento en que te hagas esta pregunta, permanece ahí, como el que observa. Y así, te desidentificarás de tu mente y trascenderás la ignorancia.



Camino al Despertar