30 septiembre 2014

LOS CAMBIOS QUE SUCEDEN CON EL DESPERTAR


El propósito interno de despertar modifica las circunstancias externas de nuestra vida. 
Algunas personas experimentan un rompimiento gradual o súbito con el pasado: su trabajo, su situación de vida, sus relaciones y todo lo demás sufre un cambio profundo.
Ellas mismas son las que inician el cambio, a través de un reconocimiento que les llega mediada por la conciencia, no por el pensamiento. 
No son una serie de decisiones dolorosas, sino que el cambio es como una liberación.
Algunas personas abandonan de la noche a la mañana un ambiente de trabajo o una situación de vida demencial (inconsciente). 
Así, antes de descubrir lo correcto para ti a nivel externo, antes de descubrir aquello que funciona y que es compatible con el despertar de la conciencia, quizás tengas que descubrir aquello que no está bien o que ya no funciona o es incompatible con tu propósito interno.

El cambio es primeramente interior, y luego se manifiesta en tu exterior: Se disuelve un obstáculo o un conflicto de vieja data. 

Tus amigos, o viven la misma clase de transformación interna o desaparecen de tu vida. 
Algunas relaciones se disuelven mientras que otras se profundizan. 
Podrías perder tu empleo o dejarlo o convertirte en agente de cambio positivo en tu lugar de trabajo. 
Podría disolverse tu matrimonio o los dos podríais alcanzar un nivel más hondo de intimidad.
Algunos cambios parecerán negativos a primera vista, pero no tardarás en darte cuenta de que se está creando espacio en tu vida para permitir el surgimiento de algo nuevo.
Podrá haber un período de inseguridad e incertidumbre. ¿Qué debo hacer? 
A medida que el ego deja de controlar tu vida, disminuye la necesidad psicológica de contar con la seguridad de las cosas externas e ilusorias.
Puedes vivir en medio de la incertidumbre y hasta disfrutarlo. Cuando aceptas la incertidumbre, significa que el temor dejará de dominar tu vida y de impedirte tomar la iniciativa para propiciar el cambio.
Cuando no logramos aceptar la incertidumbre, se convierte en miedo. Cuando la incertidumbre es perfectamente aceptable, se traduce en mayor vivacidad, conciencia y creatividad.
Estos son algunos casos de lo que puede suceder cuando estás en unión con el momento Presente, cuando
Despiertas, cuando empiezas a encontrarte a ti mismo (tu verdadera esencia).
Entonces, lo que sucede es que la motivación para actuar proviene de un nivel más profundo y no de los deseos o los temores del ego.
La consonancia interna con el momento presente abre la conciencia y nos pone en armonía con el todo, del cual el momento presente es parte integral. Entonces, el todo, o la totalidad de la vida, actúa a través de nosotros.

Eckhart Tolle 

28 septiembre 2014

UNA PERSONA SABIA...


¿Cuántos maestros has escuchado durante tu vida?
¿Cuántos libros has leído?
¿Dónde estás?
Aquí.
Sentarse en silencio es más potente que escuchar cualquier palabra.
Estás aquí porque todavía estás buscando, estás tratando de encontrar algo externo a ti mismo y no puedes hacer eso. Lo que estás buscando, ya lo eres.
No hay ningún lugar a donde ir y no hay nada que hacer. Todo ya es.
Cuando te sientas en silencio, tienes que lidiar con tus propios pensamientos. A la mayoría de las personas no les gusta hacer esto, por tanto quieren escuchar, quieren leer...
A muchos de vosotros no os gusta sentarse en silencio porque tu mente te ataca. Te presenta todo tipo de cosas sobre el pasado y las preocupaciones sobre el futuro. Así que quieres estar entretenido (para no escuchar a tu mente).

La única verdad que existe es tu Ser. Y ¿Quién es el Ser?
El Ser eres tú, tal y como eres.
El error que comete la mayoría de la gente es que quieren cambiarse a sí mismos.
¿Cómo puedes cambiarte a ti mismo?
Crees que tienes problemas, o piensas que tienes una mente mala, o piensas que algo está mal y quieres cambiar eso. No existen esas cosas. No hay nada que cambiar. Eso es lo que quiero decir cuando digo: "Sé tú mismo, tal como eres".
Tu Ser, tal como eres, es espontáneo, vive en el ahora, no tiene tiempo para preocuparse o pensar. Cuando eres tu Ser, eres Dios, eres consciencia, eres la realidad absoluta. Tú eres siempre tú mismo. Nunca fuiste nadie más. Nunca has sido otra cosa. Tu naturaleza es divina. No eres lo que aparentas ser. Lo único que tienes que eliminar es la apariencia, o la creencia en la apariencia (el ego), porque la apariencia es falsa.
Seguís todavía identificados con el cuerpo y la mente, y eso es falso, eso no existe.
Pero, ¿qué es este cuerpo?
Son billones y billones de átomos que se mueven, vibran, fluyen. Tú no eres tan sólido como crees. Nada en el mundo es sólido.
Tú eres el microcosmos en el macrocosmos. Eres un pequeño universo en un vasto universo.
El universo está compuesto por galaxias y sistemas solares. En cada galaxia hay billones y billones de sistemas solares. ¿Qué es un sistema solar? Es un sol con planetas girando a su alrededor. ¿No es eso igual que el átomo? Es por eso que en las Escrituras se dice: "Vivimos en el cuerpo de Dios", porque todo el universo parece ser un ser pulsante. Un ser que palpita, respira.
Hay espacios entre los átomos, así como hay espacios entre los átomos que ves en el cielo, los planetas.
El espacio entre las moléculas, y los átomos y los electrones es lo que llamamos espacio. Eso es lo que vemos con nuestros ojos, el espacio.
Y ¿que es realmente el espacio?
Los sabios nos dicen que en realidad es consciencia.

¿Qué es la consciencia?
Algo que es consciente. Lo que esto significa es que hay una fuerza de vida que es el sustrato de toda existencia.
¿Qué es esa fuerza de vida? ¿Cuál es la causa de la creación? ¿Que está en el fondo de todo esto?
La respuesta, mis queridos amigos, sois vosotros. Tú eres la causa de toda la creación.
La creación sólo existe porque tú existes.
Cuando llega el momento de abandonar tu cuerpo, te conviertes en la consciencia misma (sin formas).

La diferencia entre el sueño y estar realizado es que cuando estás dormido estás realizado, pero no eres consciente de ello.
Cuando estás realizado, eres consciente de todo el juego.
Cuando te das cuenta realmente de que estás hecho de átomos, billones y billones de átomos, no eres quien crees que eres. Despierta!

¿Por qué debes despertar?
Cuando te fijas en el mundo de hoy y ves lo que está ocurriendo, llegas a estar completamente confundido. No tienes ni idea de por qué hay guerras, inhumanidad del hombre hacia el hombre. 
No parece que haya paz en ninguna parte. Sin embargo, la realidad es el amor. La realidad es la paz. La realidad es infinita felicidad.

No tiene ningún sentido. ¿Cómo puede la realidad ser felicidad, amor y paz, cuando contemplas el efecto de la realidad, que parece ser el caos y la confusión y la inhumanidad del hombre hacia el hombre? Porque has sido hipnotizado.
La hipnosis universal se llama maya (ego).

La única cosa que puedes hacer es despertar. Cuando despiertas ves el mundo como un reflejo, como un reflejo en un espejo. El espejo es siempre el mismo, nunca cambia. Los reflejos cambian.
¿Por qué hay reflejos? ¿De dónde vienen?
Los reflejos no existen. Sólo la realidad existe y tú eres eso. Sólo la consciencia existe y tú eres eso. Sólo el amor existe y tú eres eso.

Si te dieras cuenta de quién eres, serías la persona más feliz que jamás haya existido. Pero has optado por identificarte con maya, con la irrealidad, y así piensas que sufres. Crees que tu vida no es lo que debería ser. Te comparas con alguien más. Deseas hacer cambios.


El sabio realmente no parece que quiera cambiar nada. Se vuelve tranquilo. Tiene paciencia. Trabaja sobre sí mismo. Observa sus pensamientos y sus acciones. Se observa a sí mismo enojarse, se observa a sí mismo deprimirse, se observa a sí mismo sentir celos y envidia y demás. Poco a poco se da cuenta de que "Eso no soy yo. Eso es la hipnosis, es una mentira". No reacciona a su condición.
En la medida en que no reacciona a su condición, en esa medida llega a ser libre. Ya no importa lo que alguien más esté haciendo. No se compara con nadie. No compite con nadie. Simplemente se mira a sí mismo. Se observa a sí mismo. Ve la confusión mental. No corre por ahí gritando: "Yo soy la realidad absoluta. Yo soy Dios. Yo soy la consciencia". Más bien, ve (comprende) de dónde viene y deja a todos los demás en paz.

Este ser se desarrolla a un ritmo acelerado. No hay ninguna diferencia en qué situación difícil se encuentre un ser así. No importa, porque tal ser ya es libre.
Cuando la mente reposa en el corazón, eso significa que la mente ya no sale más hacia el exterior para identificarse con el mundo, cuando la mente reposa en el corazón hay paz, hay armonía, hay puro ser.
Cuando permites que tu mente salga fuera de tu Ser (de ti mismo) ella comienza a comparar, comienza a juzgar, comienza a sentirse ofendida, y no hay paz. No hay descanso.


¿Cómo comenzar?

Primero te das cuenta del lugar en el que estás en este momento, ya sea que pienses que es bueno o malo, ya sea que pienses que estás feliz o triste, ya sea que pienses que eres rico o pobre, que estás enfermo o sano, el lugar donde estás en este momento es tu lugar correcto. Ese es el comienzo.
Deja de tratar de ser otra persona. Deja de tratar de cambiar tu vida. Estás en tu lugar correcto, en este momento, tal y como eres.
Si puedes llegar a ser feliz y estar en paz en el lugar donde estás ahora, de repente encuentras que las circunstancias cambiarán a tu favor, y entonces de nuevo estarás en tu lugar correcto.
Sea cual sea el cambio que venga en lo que a tu cuerpo-mente se refiere, estás en tu lugar correcto.
Cuanto más puedas ver esto, te des cuenta de esto, más puedes ver lo que acabo de decir intelectualmente, más tranquilo te vuelves, más patrones kármicos comienzan a desprenderse y empiezas a despertar.

Puede ser gradual al principio.
Te das cuenta de que las cosas que solían molestarte, ya no te resultan molestas. Te das cuenta de que la gente con la que vives, los conflictos que habéis tenido, se detienen porque tú has parado. Ya no tratas de vengarte. No tratas de salirte con la tuya. Ya no tratas de encontrar el libro adecuado, o el maestro adecuado, o lo que sea adecuado. Permaneces centrado. Permaneces libre.
Cuando algo se presenta, ya sea bueno o malo, sólo tienes que sentarte donde estás y preguntarte, "¿A quién le sucede esto?" y te ríes, porque te has separado de tu cuerpo-mente y empiezas a darte cuenta de que tu cuerpo-mente está pasando por la experiencia, pero tú no.

Así que no hay nada de qué preocuparse. No hay nada que temer. No hay nada que pueda molestarte. No hay nada que pueda hacerte daño. Te das cuenta de que lo que alguien haga a tu cuerpo, físicamente, o con palabras, o de otra manera, nunca puede hacerte daño, porque tú no eres tu cuerpo. No importa lo que te digan, no importa lo que veas con tus ojos, nunca puede afectarte, porque no eres tu mente. En realidad has separado tu Ser de tu cuerpo y tu mente.

Eso es sólo el comienzo.
Cuando vas más allá, tu cuerpo y tu mente son desechados.
No quiero decir que te mueras. Me refiero a que son cada vez menos importantes para ti, y ya no te identificas con ellos en absoluto. En realidad sabes, y sientes, y experimentas, que tu cuerpo y mente no existen, sin embargo, tú existes.
Tú no existes como tu cuerpo o tu mente. Existes como realidad absoluta, como consciencia, y ya no crees que tu cuerpo y tu mente son una modificación de la consciencia. Simplemente sabes que no hay cuerpo ni hay mente. Tú eres sin-ego. No hay ninguna razón para que tu cuerpo, tu mente o el mundo existan.
Al principio puede que sientas esto levemente, pero te darás cuenta de que cuanto mayor es la sensación, mayor es la felicidad.
Estás empezando a fundirte en la consciencia. Estás comenzando a sentir la realidad. El mundo sigue su curso, la gente hace lo que siempre hacen, sin embargo, tú los ves de manera muy diferente. Ya no ves el mismo mundo que solías ver. Es como leer una revista. Las imágenes de una revista están delante de ti, pero tú no eres la revista y no eres las imágenes.
Quién eres todavía puede ser un misterio. Recuerda siempre, eso no eres. Por lo tanto no vas por ahí diciéndole a todo el mundo: "Yo soy la realidad pura", o "yo soy la consciencia". Permaneces en silencio.
Por sus frutos los conoceréis. Te conviertes en una luz en el mundo de la oscuridad. Automáticamente la gente se acerca a ti y simplemente se sienten bien al estar cerca de ti. Has encontrado la paz. Siempre has sido tú. En realidad no has encontrado nada. Sólo te has dado cuenta que eres el Ser.

Si no estás en paz ahora, no vas a encontrar la paz, no importa a donde vayas, porque donde quiera que vayas, tienes que llevarte a ti mismo contigo.
Si eres un creador de problemas, si eres un propagador de chismes, ¿qué te hace pensar que vas a encontrar la paz?
Estarás inquieto, encontrarás defectos, buscarás razones para maldecir a la gente, estar molesto con los demás.

Así que yo te digo, quédate donde estás. Una vez que hayas encontrado tu Ser y hayas encontrado la semblanza de paz y armonía, entonces mira a dónde quieres ir, pero no vayas a ninguna parte hasta que te hayas encontrado a ti mismo.
Cada vez que algo sucede en tu vida, en lugar de tratar de cambiarlo o realizar alguna acción en su contra, simplemente pregúntate: "¿Quién soy yo?"
Cada vez que tu mente comienza a pensar, pregúntate, "¿Quién soy yo?"
Cada vez que oyes malas noticias en la TV, cuando te sientas molesto, pregúntate: "¿Quién soy yo?"
Eso es todo lo que tienes que hacer. No vayas más lejos que eso.



Robert Adams

27 septiembre 2014

EL CUERPO DEL DOLOR (1ª parte)


Ninguna emoción negativa que no enfrentemos y reconozcamos, puede realmente disolverse por completo. Deja tras de sí un rastro de dolor.
Para los niños, las emociones negativas fuertes son demasiado abrumadoras, razón por la cual tienden a tratar de no sentirlas.
A falta de un adulto completamente consciente que los guíe con amor y compasión para que puedan enfrentar la emoción directamente, la única alternativa que le queda al niño es no sentirla.
Desafortunadamente, este mecanismo de defensa de la infancia suele permanecer hasta la edad adulta. La emoción sigue viva y al no ser reconocida, se manifiesta indirectamente en forma de ansiedad, ira, reacciones violentas, tristeza y hasta en forma de enfermedad física.
Todos los vestigios de dolor que dejan las emociones negativas fuertes y que no se enfrentan y aceptan para luego dejarse atrás, terminan uniéndose para formar un campo de energía residente en las células mismas del cuerpo.
Está constituido no solamente por el sufrimiento de la infancia, sino también por las emociones dolorosas que se añaden durante la adolescencia y durante la vida adulta, la mayoría de ellas creadas por el ego.
Este campo de energía hecho de emociones viejas pero que continúan muy vivas en la mayoría de las personas, es el cuerpo del dolor.
El cuerpo del dolor no es solamente individual, también participa del sufrimiento experimentado por un sinnúmero de seres humanos a lo largo de una historia de guerras tribales, esclavitud, rapacería, violaciones, torturas y otras formas de violencia.
Todos los seres que llegan al mundo traen consigo un cuerpo de dolor emocional. En algunos es más pesado y denso que en otros.
El bebé que nace con un cuerpo del dolor liviano no será necesariamente un adulto más "avanzado espiritualmente" que el que nace con un cuerpo más denso. De hecho, muchas veces sucede lo contrario.
Las personas cuyo cuerpo del dolor es más pesado, generalmente tienen mayores oportunidades de despertar espiritualmente que quienes llegan con un cuerpo relativamente liviano.


Mientras algunas permanecen atrapadas en sus cuerpos densos, muchas otras llegan a un punto en que ya no toleran su infelicidad, de manera que se acentúa su motivación para despertar.

El cuerpo del dolor es una energía semiautónoma, hecha de emociones. Tiene su propia inteligencia, muy parecida a la de un animal astuto, y su principal objetivo es la supervivencia.
Se alimenta (absorbe energía) de otras energías que vibran en su misma frecuencia (dolor, pensamientos negativos, drama, infelicidad, etc.). Busca periódicamente la negatividad emocional y la infelicidad. Es preciso estar más conscientes para verlo.
Una vez que la infelicidad se apodera de nosotros, deseamos ponerle fin y tratamos de que los otros se sientan tan infelices como nosotros para alimentarnos de sus reacciones emocionales negativas.
El cuerpo del dolor tiene una fase activa y otra latente (dormida).
Cuando está latente, generalmente no lo sabemos.
Un suceso concreto puede activarlo en cualquier momento. Si la persona vive sola o no hay nadie cerca en el momento, el cuerpo del dolor se alimenta de los pensamientos negativos. La persona, de repente, siente el ánimo negro y pesado, ansiedad o ira o depresión.
La voz de la mente comienza a contar historias de tristeza, angustia o ira acerca de la vida, de nosotros mismos, de las otras personas, de los sucesos pasados, presentes, futuros o imaginarios.
La voz culpa, acusa, reniega, se imagina. Y nosotros nos identificamos totalmente con lo que dice la voz y creemos todos sus pensamientos distorsionados. Es el momento en que se apodera de nosotros la adicción a la infelicidad.
Al cuerpo del dolor le es placentero el sufrimiento y está viviendo a través de nosotros y suplantando a nuestro verdadero ser.
Se establece un círculo vicioso entre el cuerpo del dolor y el pensamiento. Cada pensamiento alimenta el cuerpo del dolor y éste, a su vez, genera más pensamientos.
En algún momento, después de unas cuantas horas o hasta días, una vez que está satisfecho, el cuerpo del dolor vuelve a dormir, dejando tras de sí un organismo agotado y un cuerpo mucho más susceptible a la enfermedad.

A los cuerpos del dolor les encantan las relaciones íntimas y las familias porque es a través de ellas que obtienen mayor alimento.
El cuerpo del dolor de la otra persona desea despertar el nuestro para que los dos puedan alimentarse mutuamente.
El consumo excesivo de alcohol suele activar el cuerpo del dolor.
Una persona profundamente inconsciente cuyo cuerpo del dolor se reabastece periódicamente a través de la violencia física, suele dirigir esa violencia contra su cónyuge o sus hijos.
Cuando recupera la sobriedad, su arrepentimiento es grande y auténtico y promete seriamente no volver a cometer esos actos de violencia. Sin embargo, la persona que habla y promete no es la entidad agresora, de tal manera que es seguro que vuelva a caer en ese comportamiento una y otra vez, a menos que reconozca el cuerpo del dolor que vive en su interior, opte por ESTAR PRESENTE y logre dejar de identificarse con ese cuerpo del dolor.

Puede ser verdaderamente desconcertante que al cabo de un tiempo de vivir juntos con nuestra pareja, un buen día experimenta un cambio radical de personalidad. Usa un tono de voz duro o estridente para acusarnos o culparnos, o nos grita probablemente a causa de un asunto relativamente trivial o se retrae por completo.
La energía intensamente hostil que emana de ella parece decir, "Todo anda mal". Cuando la miramos a los ojos, estos ya no brillan.
Es como si un velo espeso hubiera descendido y que ese ser a quien conocemos y amamos y que solía brillar, fuera un perfecto extraño en cuyos ojos vemos odio, hostilidad, amargura o ira.
No nos casamos únicamente con un esposo o una esposa sino también con su cuerpo del dolor.
Cuando nos habla, no es la voz de nuestro cónyuge o nuestra pareja, sino el cuerpo del dolor que habla a través de él o ella.
Lo que dice no es más que la versión distorsionada de la realidad que nos ofrece el cuerpo del dolor, una realidad completamente distorsionada por el miedo, la hostilidad, la ira y el deseo de infligir y recibir más dolor.
En esos momentos nos preguntamos si ése es el verdadero rostro de nuestra pareja, el cual no habíamos visto antes, y si cometimos un grave error al elegir a esa persona.
Claro está que no es su verdadero rostro, sino el cuerpo del dolor que ha tomado posesión de ella.
Sería difícil encontrar una pareja que no cargue con un cuerpo del dolor.
Sin reconocer el dolor que llevan adentro, proyectan su dolor sobre las situaciones y los sucesos a través de su reacción. No tienen conciencia alguna de lo que son, no distinguen entre un suceso y su reacción frente al mismo. Al no tener conciencia de su estado interior, ni siquiera saben que son profundamente infelices y que están sufriendo.
¿Por qué las películas violentas atraen a un público tan grande?
Hay una industria enorme, gracias a la adicción de los seres humanos por la infelicidad. El cuerpo del dolor es lo que motiva al ser humano a querer sentirse mal.
Entonces, además de la reactividad, los pensamientos negativos y el drama personal, el cuerpo del dolor también se renueva a través del cine y la televisión. Son cuerpos del dolor los que escriben y producen esas películas para que otros cuerpos del dolor paguen por verlas.
Si las películas muestran la violencia, el origen y las consecuencias de esta violencia, si muestran lo que le hace a la víctima y el victimario, si muestran la inconsciencia que está detrás y se pasa de generación en generación, entonces las películas pueden desempeñar un papel fundamental en el despertar de la humanidad. Pueden ser el espejo en el cual la humanidad vea reflejada su locura. Es el despertar de la conciencia, es el fin de la demencia.
La clase de películas que despiertan y no alimentan el cuerpo del dolor son aquellas que muestran la realidad tal y como es. Las películas que son negativas e irrealistas y hay deseo de violencia, no hacen más que alimentar el cuerpo del dolor.
Hay que estar Presente y Consciente para trascender el cuerpo del dolor. 

Para liberarnos del cuerpo del dolor debemos reconocer que lo tenemos. Después, es preciso mantenernos lo suficientemente presentes y alertas para notar el cuerpo del dolor cuando se activa en nosotros, como un flujo pesado de emoción negativa.
Cuando lo reconocemos, ya no puede fingir que es nosotros, ya no puede hacerse pasar por nosotros, ni vivir ni renovarse a través de nosotros.
La identificación con el cuerpo del dolor se rompe con la Presencia consciente.
Cuando dejamos de identificarnos con él, el cuerpo del dolor pierde todo control sobre nuestra forma de pensar y, por tanto, no puede alimentarse de nuestros pensamientos para renovarse.
En la mayoría de los casos, el cuerpo del dolor no se disuelve inmediatamente, sin embargo, una vez roto su vínculo con nuestros pensamientos, comienza a perder energía. Entonces, la frecuencia en la cual vibra la energía atrapada anteriormente cambia y se transmuta en Presencia.


Eckhart Tolle 

25 septiembre 2014

ENTRAR EN ZEN


Un maestro zen caminaba en silencio con uno de sus discípulos, por un sendero de la montaña. Cuando llegaron donde había un cedro antiguo, se sentaron para comer su merienda sencilla a base de arroz y verduras. 
Después de comer, el discípulo, un monje joven que no había descubierto todavía la clave del misterio del Zen, rompió el silencio para preguntar: 
"Maestro, ¿como puedo entrar en Zen?".
Obviamente se refería a la forma de entrar en el estado de conciencia que es el Zen.
El maestro permaneció en silencio. 
Pasaron casi cinco minutos durante los cuales el discípulo aguardó ansiosamente la respuesta. Estaba a punto de hacer otra pregunta cuando el maestro le preguntó repentinamente: 
"¿Oyes el sonido de esa quebrada en la montaña"?

El discípulo no se había percatado de ninguna quebrada. Estaba demasiado ocupado pensando en el significado del Zen. 
Entonces prestó atención al sonido y su mente ruidosa comenzó a aquietarse. 
Al principio no oyó nada. Después, sus pensamientos dieron paso a un estado de alerta, hasta que escuchó el murmullo casi imperceptible de una quebrada en la distancia.
"Sí, ahora lo oigo", dijo.
El maestro levantó un dedo y con una mirada a la vez dura y gentil, le dijo: 
"Entra al Zen desde allí".
El discípulo quedó asombrado. Fue su Satori, un destello de iluminación. Sabía lo que era el Zen sin saber qué era lo que sabía.
Después siguieron su camino en silencio. El discípulo no salía de su asombro al sentir la vida del mundo que lo rodeaba. Lo experimentó todo como si fuera la primera vez. Sin embargo, poco a poco comenzó a pensar nuevamente.
El ruido de su mente sofocó nuevamente la quietud de su conciencia y no tardó en formular otra pregunta: 
"Maestro, he estado pensando. ¿Qué hubiera dicho usted si yo no hubiera logrado oír la quebrada en la montaña?" 
El maestro se detuvo, lo miró, levantó el dedo y dijo: 
"Entra al Zen desde allí".

21 septiembre 2014

HAKUIN, EL MAESTRO ZEN


Hakuin, un maestro Zen, vivía en una aldea del Japón. 
Era tenido en alta estima y la gente acudía a él en busca de enseñanzas espirituales. 
Un día, la hija adolescente de su vecino quedó embarazada. Cuando los padres, furiosos, exigieron conocer el nombre del padre, ella finalmente dijo que se trataba de Hakuin, el maestro Zen. 
Llenos de ira, los padres buscaron a Hakuin, lo llenaron de improperios y le dijeron que su hija había confesado que él era el padre. Pero el maestro se limitó a decir, "¿De veras?"
La noticia del escándalo se difundió por toda la aldea y más allá de sus confines. El maestro perdió su reputación, pero no le importó. Nadie acudió nunca más a visitarlo, pero él permaneció inmutable. 

Cuando nació el bebé, los padres se lo llevaron a Hakuin. 
"Usted es el padre, de manera que tendrá que hacerse cargo". 
El maestro le proporcionó todo su cariño al bebé. 
Un año más tarde, la madre, arrepentida, confesó que el verdadero padre era un joven que trabajaba en la carnicería. 
Desolados, los padres acudieron a presentar sus disculpas a Hakuin y a solicitar su perdón. "Realmente lo sentimos mucho, hemos venido a llevarnos el bebé. Nuestra hija confesó que usted no era el padre". 
"¿De veras?" Fue todo lo que dijo cuando les devolvió al bebé.

El maestro reacciona exactamente de la misma manera ante la falsedad o la verdad, las buenas o las malas noticias. Permite que la forma del momento, buena o mala, sea como es, de manera que no se involucra en el drama humano. Para él, lo único que existe es el momento presente, y ese momento es como es. No personaliza los sucesos. No es víctima de nadie. Está tan íntimamente unido con lo que sucede, que el suceso no puede ya ejercer poder sobre él. 
Es solamente cuando ponemos resistencia a lo que sucede, que quedamos a merced de los sucesos y entonces somos felices o infelices.

El sabio dice: "no me importa lo que pueda suceder".

¿Qué implica no inmutarse ante las cosas que puedan suceder? 
Implica estar internamente alineados con lo que sucede, con el momento presente, el cual es siempre como es.
Estar en consonancia con lo que es significa estar en una relación con las cosas que suceden, en la cual no hay resistencia interior. 
Significa no calificar mentalmente los sucesos como buenos o malos, sino dejar que las cosas sean.


18 septiembre 2014

¿QUÉ ES LA CONSCIENCIA?


Todo es consciencia, todo. 
Cuando preguntas, "¿Qué es la consciencia?" no hay una respuesta válida, así que permanezco en silencio. 
Por lo tanto puedes decir que la consciencia es silencio. 
Cuando tengo que describir la consciencia, entonces tengo que explicar la consciencia en unas cincuenta palabras diferentes, y cada palabra tiene otras cincuenta palabras para explicar esa, y esas palabras tienen otras cincuenta palabras. Así que se escribe un voluminoso libro con ochocientas páginas. ¿Qué dice? "Todo es consciencia". 
Leemos muchos libros durante la semana, y no recordamos lo que leemos, y si lo hacemos, es intelectual. 
No se puede comprender la consciencia intelectualmente, la mente no la entiende, tienes que experimentar por ti mismo. 

La consciencia es una no-cosa. No es nada que puedas determinar. No es nada que puedas describir. La consciencia es silencio.
La consciencia es la realidad absoluta, es la unidad última, inteligencia pura.
La consciencia es amor, felicidad, sat-chit-ananda, conocimiento, ser, existencia... Son sólo palabras, y obtienes una buena sensación de las palabras, pero la sensación no dura demasiado tiempo, porque no has digerido las palabras. No te has convertido en una encarnación viviente de la consciencia. La única manera de hacerlo es quedándote quieto. Si quieres solucionar cualquier problema en la vida no trates de resolverlo verbalmente. Quédate quieto.
Personas como Albert Einstein, Thomas Edison, y otros, cuando tenían una ecuación matemática que resolver, se sentaban en una mecedora durante horas en silencio y todo les era revelado.
Solía pasar horas sentado, solo en silencio, y todo le era revelado.
Si quieres la respuesta a cualquier problema, no corras a un psiquiatra, o un abogado, o incluso un médico, sino siéntate solo y escucha. Tú mismo tienes todas las respuestas. ¿Por qué?
Porque cada átomo del universo está dentro de ti. Tú eres el universo entero. Eres el microcosmos en el macrocosmos. Por lo tanto todas las respuestas del universo deben también estar en ti. Todas las soluciones, toda la sabiduría, toda la felicidad y la dicha que has estado buscando, están dentro de ti. 
La consciencia está dentro de ti. Es tú. Tú eres eso. Siempre has sido eso. Y cuando te sientas en silencio y piensas en estas cosas, comenzarás a darte cuenta y comprender, "Bueno, si mi cuerpo es consciencia, no puede ser un cuerpo, ya que no puede ser ambos. No puede ser consciencia y mi cuerpo. Eso es dualidad". Así que cando comienzas a pensar en la palabra consciencia en el silencio, se te revela que no tienes un cuerpo. Sólo hay consciencia.
Cuando empiezas a entender y comprender lo que la consciencia es, te darás cuenta de que es autosuficiente. 
La consciencia sólo conoce la consciencia. No conoce el universo. No conoce cuerpos. No conoce problemas. No conoce guerras. No conoce la crueldad del hombre hacia el hombre. No conoce nada de lo que conoces. Sólo se conoce a sí misma como conciencia pura. Y cuando te sientas por ti mismo en el silencio esto se vuelve perfectamente claro. Y, de repente, la realización viene a ti, "no tengo problemas. No hay absolutamente nada de malo en el mundo. No está ocurriendo nada. Sólo hay consciencia".

Sé que esto suena extraño para ustedes ya que están tan identificados con su cuerpo-mente. Dicen, "¿Qué pasa con las experiencias que están ocurriendo aquí ? ¿Qué pasa con esto? Todo esto es muy real".

Por supuesto que es real, porque te estás identificando con el cuerpo. Así que es muy real. 
No hay dos mundos. No hay el mundo del cuerpo y del universo, y también el mundo de la consciencia. Sólo hay consciencia, y tú eres eso. Sólo escuchando esto, te libera. Te libera de toda duda y limitación.

Si todavía no puedes verlo, o sentirlo, no te preocupes por ello. Todo lo que te pido que hagas es que te sientes en el silencio. Todo te será revelado. 
Es por eso que siempre les digo a los recién llegados, "No me crean. No crean una palabra de lo que digo. Descúbranlo por sí mismos"

Vivimos en un mundo en constante cambio. Todo es impermanente.
Vuestro cuerpo se encuentra en un estado de constante flujo. Nunca es el mismo, al igual que el universo. No hay nada sólido. No hay nada permanente en el universo. Todo está en constante estado de vibración. 
Lo que parece ser este cuerpo vibra a una velocidad determinada. Lo que parece ser un perro vibra a un ritmo más lento. Lo que parece ser la silla vibra a un ritmo más lento también. Cuanto más burdo es algo más lento vibra, pero todo vibra. Todo está compuesto de átomos y de energía con gran espacio entre medias. Nada es sólido.

Cuando te das cuenta de que tu cuerpo no es sólido, y no es lo que parece ser, ¿cómo puedes todavía identificarte con él?


Se puede decir cuánto estás identificando con tu cuerpo por la manera de reaccionar ante las situaciones. Si una situación todavía te hace enojar, o estas tenso o deprimido, entonces sabes a ciencia cierta que estás identificando con el cuerpo.
Por otro lado, no te vas al otro extremo y dices: "No me importa nada, todo me importa un carajo". Si no te importara no lo dirías. No se trata de que nada te importe un carajo. 
Cuanto más evolucionas, más compasivo te vuelves, más bondad demuestras hacia todo; al reino mineral, al reino vegetal, al reino animal, y al reino humano. Muestras total compasión, benevolencia. Te conviertes en una encarnación del amor simplemente porque todo el mundo eres tú.
No hay diferencia entre tú y Saddam o Bush o cualquier otra persona. Así que no amas humanamente a estas personas y no odias humanamente a estas personas. Es sólo una experiencia por la que el mundo está atravesando. Recuerda que cuando crees en tu cuerpo, entonces el mundo se vuelve muy real para ti.

Y este mundo es un mundo de tercer grado. 
Hay otros planetas y otras galaxias, hay cuartos grados, y quintos grados, y sextos grados y la escuela secundaria y la universidad, pero todo eso es una ilusión. 
Si te identificas con el fenómeno cuerpo-mente, hay toda una serie de planetas, de mundos. Pero es todo lo mismo. ¿No lo ves? 
Siempre que creas que eres el cuerpo, entonces hay miles de millones de cuerpos, de mundos, hay miles de millones de universos. Y todo esto sucede porque crees que eres el cuerpo.

Así que ahora te das cuenta de que es tu culpa todo lo que está sucediendo en este universo. Tú eres el creador. Todo es una emanación de tu mente. Eres tú quien inventa estas cosas que están sucediendo en el mundo. Si deseas detenerlo, si no te gusta lo que has creado, deja de identificarte con él. En su lugar sumérgete profundamente, muy adentro e identifícate con tu Ser, que es consciencia, la realidad absoluta. 
Tan pronto como comienzas a identificarte con tu Ser, entonces el mundo entero se convierte en tu Ser, como es adentro es afuera, como es arriba es abajo. ¿Puedes ver la situación ahora? Lo que estás viendo en este mundo es tu Ser. Si no te gusta lo que ves, no trates de cambiar a la persona, lugar o cosa. Cambia tu perspectiva. Y tienes que ser capaz de darte cuenta, todo el día.

No dejes que una situación te afecte si te sientes mal, desilusionado, deprimido porque alguien te habló con dureza, o alguien te dijo algo que no te gustó, o alguien te hizo algo, o lo que sea. Es por eso que en la mayoría de los casos parece que si alguien realmente ha evolucionado a un estado superior a veces las peores condiciones parecen sucederle a esa persona. Y cuando te sucede la peor de las condiciones es una bendición disfrazada. Significa que estás creciendo y todas estas cosas te vienen para probarte y mostrarte que tú no eres eso. Y entonces te vuelves hacia dentro y ves la verdad, te identificas con la verdad.

"Yo soy el Ser imperecedero, la realidad absoluta, la inteligencia pura, el vacío, el nirvana, la unidad final. Yo soy eso". Luego, cuando abres los ojos, verás un universo diferente. Vas a ver el amor, la armonía, la alegría, la felicidad. Estás viendo tu Ser.

Por lo tanto, te hago la pregunta, ¿qué es lo que quieres ver en el mundo? ¿Condición, tras condición, tras condición tras condición? Incluso si debido al karma estás viviendo una vida relativamente buena, no significa nada. Incluso si estás viviendo una vida relativamente feliz, tienes una salud perfecta, tienes una esposa o marido perfecto, tienes el empleo perfecto, tienes una cuenta bancaria perfecta, tienes un hogar perfecto, tienes hijos perfectos, no quiere decir absolutamente nada, porque hay una ley del universo que dice que todo debe cambiar. Y mientras estés identificando con el universo, tienes que pasar por esos cambios.

Puede que no notes muchos cambios en esta vida. Pero recuerda que lo que llamas tu vida no es más que una fracción de segundo en la eternidad. Un chasquido de dedos. 
La vida no es más que una fracción de segundo en la eternidad, luego te has ido. Si no has encontrado tu realidad o tu Ser, puedes volver de nuevo a este planeta o a otro planeta, y la persona que está viviendo una vida relativamente buena aquí, tiene que pasar por el cambio. 
Puedes nacer durante la Edad Media, cuando el mundo haya dado la vuelta de nuevo, y puedes quedar atrapado en la inquisición, o ser apresado como espía o algo así, y eres torturado, y te cortan los dedos de los pies, y te cortan los dedos de la mano, y te arrancan la lengua, y pasas por experiencias felices como esas. Esa es la otra cara de la moneda.

La cosa más inteligente que hacer es trascender toda experiencia humana, porque la experiencia humana es una gran mentira. En realidad no hay experiencia humana. No hay experiencia alguna. No hay fundamento para la creación. Sólo la consciencia existe, y tú eres eso.

Robert Adams 

16 septiembre 2014

TOMANDO CONSCIENCIA DEL CUERPO DEL DOLOR EN LOS NIÑOS, PARA PODER LIBERARLO


En los niños, el cuerpo del dolor a veces se manifiesta a través del mal humor o el retraimiento. El niño se torna hosco, se niega a relacionarse y puede sentarse en un rincón a chuparse el dedo o abrazado a un muñeco. También se puede manifestar a través de accesos de llanto o de pataletas. El niño grita, se tira al piso o incurre en comportamientos destructivos.
El hecho de no conseguir lo que desea puede desencadenar al cuerpo del dolor, y en un cuerpo del dolor apenas en desarrollo, la fuerza del deseo puede ser intensa.
Los padres podrán sentirse perplejos sin saber qué hacer y sin poder creer que su pequeño ángel se ha convertido en un monstruo en tan sólo unos segundos. "¿De dónde sale tanta desesperación?" se preguntan.
Es el cuerpo del dolor colectivo de toda la humanidad, el cual se remonta al origen mismo del ego humano, que se manifiesta a través del niño. 
(El Cuerpo del dolor no es individual, es colectivo. Todos los seres humanos tienen cuerpo del dolor. Y éste se manifiesta más intensamente en algunas personas que en otras).

El niño quizás recibió sufrimiento de los cuerpos del dolor de sus padres, de tal manera que éstos podrán ver en su hijo el reflejo de lo que hay en ellos.
El hecho de tener que presenciar la demencia del drama de sus padres, les provoca un dolor emocional insoportable, de tal manera que son estos niños quienes llegan a tener cuerpos del dolor muy densos en la edad adulta.
Los padres que tratan de ocultar sus cuerpos del dolor, no engañan a sus hijos. "No debemos pelear delante de Ios niños", dicen, pero eso sólo significa que mientras conversan educadamente, el hogar está cargado de energía negativa.
Suprimir el cuerpo del dolor es extremadamente tóxico, mucho más que dejarlo manifestar abiertamente, y los niños absorben esa toxicidad psíquica, la cual contribuye a acrecentar sus propios cuerpos del dolor.

Los padres suelen preguntarse cómo manejar el cuerpo del dolor de sus hijos. 
La primera pregunta, por supuesto, es si están manejando el propio. ¿Lo reconocen dentro de sí mismos? ¿Pueden mantenerse lo suficientemente presentes cuando se activa para poder tomar conciencia de él antes de que pueda convertirse en una "persona infeliz"?

Mientras un niño sufre un ataque del cuerpo del dolor, no es mucho lo que podamos hacer salvo ESTAR PRESENTES a fin de no dejarnos arrastrar hacia una reacción emocional y evitar así que el cuerpo del dolor del niño se alimente de ella.

El cuerpo del dolor se frustrará al ver que los padres no reaccionan y seguramente exagerará su ataque un poco más, antes de tranquilizarse. Por suerte, los episodios del cuerpo del dolor suelen ser más breves en la infancia que en la edad adulta.
Conviene hablar con el niño sobre lo sucedido cuando se serene, o al día siguiente. Pero no se trata de hablarle al niño sobre el cuerpo del dolor. Lo mejor es hacerle preguntas como, "¿qué te pasó ayer cuando no podías dejar de gritar? ¿Recuerdas? ¿Cómo te sentiste? ¿Te gustó esa sensación? ¿Tiene nombre eso que te sucedió? ¿No? ¿Si pudieras darle un nombre, cómo lo llamarías? ¿Querrías hacer un dibujo para explicar cómo fue? ¿Se durmió? ¿Crees que pueda volver?".
El propósito de este tipo de preguntas es despertar en el niño su facultad para observar, es decir, su Presencia. De esa manera, el niño aprenderá a no identificarse con el cuerpo del dolor.

La próxima vez que el cuerpo del dolor asuma el control del niño, se le puede decir, "ha regresado, ¿verdad?".
La actitud del adulto debe ser de interés o curiosidad, en lugar de crítica o condena.
No es muy probable que con eso se pueda frenar al cuerpo del dolor y hasta podrá parecer que el niño ni siquiera escucha. Sin embargo, en el fondo quedará algo de conciencia, incluso durante los momentos en que esté activo el cuerpo del dolor. 
Con el tiempo, la conciencia se irá fortaleciendo mientras el cuerpo del dolor se debilita. El niño estará desarrollando más Presencia. 

Un día quizá suceda que sea el niño quien nos señale que nuestro cuerpo del dolor ha asumido el control sobre nosotros.


Eckhart Tolle


14 septiembre 2014

¿QUÉ ES LA REALIDAD ABSOLUTA?


Es el cuarto estado de consciencia.
Está el dormir, el sueño, y el estado de vigilia. Esa es una limitación para nosotros. Pero hay un cuarto estado, que es llamado por muchos nombres; la realidad absoluta, la conciencia pura, el nirvana, el vacío, muchos otros nombres...
La mayoría de las personas nunca llegan a ese estado en esta vida, porque no lo conocen. Están satisfechos con el dormir, la vigilia y el sueño. 
Hay personas que tienen miedo de ir a otro estado porque creen que tienen que renunciar a algo. Piensan que van a perder algo si experimentan otro estado de consciencia. En realidad, no pierdes nada. El cuarto estado es simplemente consciencia expandida.

Imagina que estás mirando a través del ojo de una cerradura y todo lo que puedes ver a través del ojo de la cerradura es a alguien que es asesinado por otra persona. Ves a un hombre matar a una mujer a través del ojo de la cerradura, y todos tus conceptos giran en torno a eso. Así es como vemos el mundo, a través del ojo de una cerradura. Vemos una parte de la imagen.
Pero digamos que abres la puerta en vez de mirar por el ojo de la cerradura. Podrías mirar hacia la izquierda, y ver tal vez en una vida anterior a la mujer matando al hombre. Es a la inversa. 
Ahora, en esta vida el hombre está matando a la mujer, y entenderías lo que está pasando. De ahí irías hacia adelante. 
Podrías mirar a la derecha y ver que los dos están juntos de nuevo, riendo y pasando un buen rato, y te darías cuenta de que nadie ha matado y nadie ha muerto. Es todo un juego. Podrías ver el cuadro completo. Pero mientras estés mirando sólo a través del ojo de la cerradura vas a tener una visión limitada de las cosas y harás juicios parciales.
Es por esto que se nos dice que no juzguemos, porque sólo tenemos una imagen limitada.
Cada cosa que ves en tu vida, la estás mirando a través del ojo de una cerradura. Cuando despiertas, la puerta se abre. Eso es todo.
Entonces comprendes por qué todo está sucediendo, y de dónde viene.
Esta es la razón por la cual los sabios permanecen tan tranquilos y nunca reaccionan ante nada. No es porque no les importe. Ellos ven la imagen completa. La puerta se ha abierto para ellos. Y luego ven la imagen final, y se ríen de todo el juego. Porque nadie ha perdido nada y nadie ha ganado nada.

La mayoría de la gente reacciona a todo lo que oyen, ven, huelen, tocan y gustan. Siempre están enojados, siempre están enfadados porque no están consiguiendo lo que quieren. Esto es mirar a través del ojo de la cerradura.
Cuando comienzas a ir hacia adentro, cuanto te tomas tiempo para olvidarte un poco del mundo, y comienzas a preguntarte, "¿De dónde viene el mundo?" y empiezas a investigar dentro de ti mismo, "¿De dónde viene mi mundo? ¿Cómo se originó?" Al comenzar a hacer esto cada día, cada día, cada día, a medida que comienzas a cuestionarte a ti mismo, "¿Por qué he nacido? ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy pasando por esta experiencia? ¿Quién está pasando por esta experiencia?" cuanto más lo haces, y cuanto menos reaccionas a tus condiciones, más pronto despertarás.

Así que despertar no es algo que tienes que buscar. Despertar no es algo que alguien te puede dar. Despertar es tu verdadera naturaleza. Es tu verdadero Yo. Tú ya estás despierto, pero crees que estás dormido. Crees que eres un ser humano, crees que todas tus experiencias son reales.
Y si vas un poco más alto, crees que todas tus experiencias son kármicas. Pero no hay karma, y no hay experiencias. Tú eres brillante y resplandeciente tal como eres. Pero si quieres jugar al juego del karma, puedes hacerlo. Es un juego.
Entonces, ¿de dónde viene el karma? 
Lo creaste con tu mente. Tú creas tu propio destino.
Y sigues regresando una y otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra vez, teniendo todo tipo de experiencias, hasta que en un siglo a partir de ahora, o mil millones de años a partir de ahora, te cansas de jugar el juego. Y dices: "Espera un minuto. Me parece que estoy dando vueltas en círculo. ¿Alguna vez se acabará?
Y luego, finalmente, te preguntas, "¿Para quién es el juego? ¿Quién cree en su humanidad? ¿Quién cree en sus experiencias ? ¿Quién es el que parece sufrir o quién es el que parece ser feliz?"

Recuerda que la felicidad humana y el sufrimiento humano son dos caras de la misma moneda. No hay ninguna diferencia. (Ley Universal de polaridad: cada cosa son polos opuestos de una misma cosa). Uno se cansa de todo el asunto. Así que te planteas la pregunta, "¿Para quién es este karma? ¿Para quién es este mundo? ¿Para quién es este juego? ¿Quién tiene que pasar por estas cosas?"...
Pero en vez de hacer esto la mayoría de la gente va a los psiquiatras, a los psicólogos, a los predicadores, a los sacerdotes y demás, a buscar respuestas. Estamos buscando respuestas por medios externos, y nunca puedes obtener una respuesta a tus problemas o cualquier cosa del mundo, porque el mundo cambia continuamente. Una vez la respuesta puede ser de una manera y en otro momento la respuesta puede ser de otra manera, según las circunstancias, dependiendo del momento.
La verdadera respuesta está dentro de ti mismo. La solución está dentro de ti. Sin embargo lo haces incorrectamente cuando estás tratando de resolver un problema con otro problema, que es tu mente.
No puedes utilizar tu mente para resolver un problema, porque para empezar tu mente es la causa del problema. Y no puedes pedir a nadie más la solución, ya que están utilizando su mente para darte la solución de lo que ellos piensan que es correcto.

La respuesta por supuesto es conocer tu Ser.
Cuando enfocas la atención en el Ser, el problema se resuelve automáticamente. 
¿Cómo enfocas tu atención en el Ser? 
Preguntándote "¿Qué soy yo?" o "¿Quién soy yo?
Cuando algo sucede en tu vida que deseas cambiar, no trates de cambiar lo que te está molestando, porque si lo haces, va a surgir en otro lugar. Ve directo a la fuente. 
"¿Cuál es la fuente de mi depresión? 
Yo soy. Yo estoy deprimido. 
¿Quién es el yo que está deprimido? ¿De dónde viene?
Nunca respondas. Sólo ten una actitud de escucha cuando haces la pregunta, y la respuesta viene y dices: "La depresión viene a mí. Yo la siento. Yo la tengo". Entonces tienes que darte cuenta de que es el "yo" quien la tiene, porque acabas de decir "yo la tengo". Así que el "yo" tiene el problema, no tú.
Es siempre tu yo-personal el que tiene el problema. No tiene absolutamente nada que ver contigo. Sólo la comprensión de esto, te despierta. 
"Yo" no es el Ser. El yo-personal es el ego. 
Así que cuando dices: "Yo no me siento bien, yo no me siento feliz, yo estoy preocupado", o cualquier otra cosa en la vida, incluso cuando dices "yo me siento bien, yo me siento estupendamente", sigues hablando de tu yo-personal. Y tu yo-personal es parte del mundo de la dualidad. Por lo tanto, cuando dices "yo me siento bien por la mañana", la primera cosa que venga que no te guste vas a decir "yo me siento mal".
El yo está separado de ti. Tú no tienes nada que ver con el yo.
Cuando estés deprimido, cuando te sientas de mal humor, cuando sientas que algo está mal, cuando te sientas enojado, etc, pregúntate "¿Quién siente esto? Yo". Y luego te das cuenta de que, "yo, no tiene nada que ver conmigo".

Tu perfección siempre está brillando. Tú eres la consciencia pura. Tú no eres el yo-personal. Deja que el yo-personal tenga todos los problemas que quiera. No tiene nada que ver contigo. Pero observa por ti mismo, conviértete en testigo del hecho de que el yo-personal tiene el problema, y no tú. Eso es todo lo que tienes que hacer. Sólo observa y mira, inteligentemente, y ve de dónde viene el problema.

Entonces te preguntas, "Si el yo-personal tiene este problema y no yo, de dónde viene el yo-personal?". O puedes simplemente decir: "¿Quién soy yo?" o "¿Qué soy yo?
Nunca respondas, y te darás cuenta de que algo muy interesante comienza a suceder cuando llegas a esa etapa. Te darás cuenta de que comienzas a sentirte mejor y mejor y mejor, e incluso comienzas a reírte de ti mismo.
¿Por qué? 
Porque vas a la fuente de tu yo-personal. Y la fuente de tu yo-personal es la realidad absoluta, la consciencia. Lo que significa, que tu yo-personal no existe. Nunca existió. Es una ilusión óptica. 
Tú no tienes un yo-personal. Y si no tienes un yo-personal no tienes ninguno de los problemas que vienen con él. Esto significa que tú no eres el fenómeno cuerpo-mente. Tú no eres el hacedor. No eres el sufridor. No eres la persona que crees que eres. Ya que todas estas cosas están unidas al yo-personal, y si este yo desaparece, todo desaparece con él, y tú devienes totalmente libre.

Entonces empiezas a sentir omnipresencia, porque tu verdadero Ser no es personal. Tu verdadero Ser es el Ser del universo. Tu verdadero Ser es todo. Todo es el Ser. 
Te das cuenta de que tu cuerpo es una especie de impresión en el Ser, pero no tiene poder por sí mismo. Ni siquiera existe. El Ser existe. La consciencia existe por sí misma y no como el cuerpo.
¿De dónde viene el cuerpo?
Si el cuerpo no existe, ¿por qué lo veo?
Pregúntate a ti mismo: "¿Quién lo ve?" y volvemos de nuevo al yo-personal. Porque la respuesta es, "yo lo veo. ¿Quién soy yo?" Has vuelto otra vez al yo-personal.

Si el yo-personal se ha ido, no hay cuerpo, no hay mente, sólo hay consciencia. Pero siempre que creas que hay un cuerpo, hay un yo-personal.

Por consiguiente no puedes decir: "Yo soy la consciencia apareciendo como un cuerpo". Eso es erróneo. La consciencia no aparece como ningún cuerpo. No tiene por qué. La consciencia es siempre conciencia pura autosuficiente. Es algo de lo que ni siquiera podemos hablar, porque no hay palabras para describirla. Es algo que tienes que descubrir por ti mismo.
No tiene nada que ver con tu cuerpo. No tiene nada que ver con tus experiencias. No tiene nada que ver con el karma. No tiene nada que ver con Dios. No tiene nada que ver con el universo. No tiene nada que ver con la auto-realización o la liberación. Simplemente es. Y está más allá de nuestro pensamiento finito. No hay palabras para describir el infinito.

Basta con que te deshagas de todos tus conceptos de cuerpo, mente y yo. Todo ocurrirá por sí mismo. 

Tu trabajo consiste en eliminar el concepto del yo
Tu trabajo consiste en deshacerte de la idea de que tú eres un cuerpo, y que eres una mente, y que eres un hacedor.

Prueba este experimento por la mañana, cuando te levantes y acabes de abrir los ojos y salgas de la cama, no pongas ninguna atención a ti mismo como un cuerpo. En otras palabras, simplemente vuélvete totalmente consciente (mindful), al igual que se enseña en el budismo. Obsérvate a ti mismo levantarte de la cama. Obsérvate ir al baño. Obsérvate lavarte los dientes. Tu cuerpo hará todo sin tu ayuda. Es solamente cuando te identificas con el cuerpo, o como el cuerpo, que los problemas comienzan. Pero si no te identificas con el cuerpo serás feliz. Porque la felicidad es tu verdadera naturaleza. Realmente feliz. No feliz porque algo salió de la manera que te gusta. Serás feliz-feliz por ninguna razón. Simplemente serás feliz. Simplemente sentirás una alegría innata. 
Tu cuerpo se ocupa de sus propios asuntos. 

Cuando te sumerges totalmente en el Ser, te conviertes en algo difícil de explicar, ya no eres tu cuerpo, has entrado en el cuarto estado de consciencia, más allá de la vigilia, más allá del dormir, más allá del soñar. Has expandido tu conciencia.


No tienes que tener miedo de perder algo si entras en el cuarto estado de consciencia.

Tu cuerpo seguirá siendo el mismo, en cuanto a las apariencias se refiere. Harás un mejor trabajo que nunca antes en tu vida. Serás más cariñoso. Serás más amable. Tendrás una gran compasión en lo que a tu cuerpo se refiere. Sin embargo, te darás cuenta de que, "Yo soy el Ser". ("Yo soy", es el Ser). 
"Yo soy el que (yo) soy". Quedará muy claro para ti y harás que tu vida sea simple. No encontrarás ningún defecto. No reaccionarás. Serás simplemente el Ser, y serás más feliz de lo que nunca lo has sido en tu vida.

No hay nada que tengas que abandonar. No hay nada que tengas que perder. Algunas personas piensan que te volverás asqueado del mundo, y que te convertirás en un ermitaño. Eso no es cierto. 
Para volverte asqueado del mundo, tiene que haber alguien ahí que se vuelva asqueado. Y si no hay nadie en casa no puedes estar asqueado de nada.
Así que cualquiera que se acerca a ti y te dice: "Yo estoy iluminado y odio el mundo. Ya no tengo nada que ver con la gente. Voy a vivir ahora por mi cuenta"..., no puedes más que sonreírles, y darte cuenta de que están peor de lo que estaban antes, porque todavía hay ahí un yo-personal (ego).

Un ser auto-realizado puede estar en cualquier lugar. No le importa el lugar donde vive. Puede estar en el mercado y ser tan feliz como si estuviera viviendo en un ashram. No hay ninguna diferencia. 

Él está en casa en cualquier parte que esté y siempre está lleno de alegría. Puede estar en Irak y ser bombardeado. No le importaría. ¿Es bombardeado?, pues es bombardeado; ¿no lo es?, pues no lo es. No hay preferencias. Todo está bien y todo se desenvuelve como debe.

Recuerda que tu verdadera naturaleza es luz, consciencia. No estás tratando de ser auto-realizado, simplemente quieres deshacerte de las cosas que te dicen que no lo eres. 

Porque alguien te ha dicho, o has leído en un libro, o debido a una práctica que has hecho, que para estar liberado tienes que poner fin al sueño. Y te das cuenta de que todo es ilusión y quieres que termine. Así que pones la práctica lo primero en tu vida. Y lo primero en tu vida es lo que eres. 

Si quieres liberarte y despertar a tu Ser, entonces negarás todo lo que tenga que ver con el yo-personal (ego). No trates de cambiar las cosas físicamente (mentalmente). Todo comienza y termina en tu mente.
Comienza por preguntar o buscar el yo, ¿dónde se va cada noche cuando te vas a dormir? ¿A dónde voy yo? ¿Y de dónde surge?
En cuanto te despiertas, en ese instante, no hay yo, pero en cuanto tomas consciencia de todos tus problemas, todas tus preocupaciones, todas tus cosas del mundo, el yo se ha despertado. Yo siento esto, yo siento lo otro, yo siento todo. ¿Dónde estaba el yo antes de eso? ¿Adónde se fue antes de que despertaras? Y cuando te estás quedando dormido, lo mismo, el yo te abandona. ¿Adónde se fue? Y te quedas profundamente dormido sin el yo. 
Cuando piensas en estas cosas, cuando reflexionas sobre el yo, esto es pura meditación. Esta es la más alta meditación, seguir al yo hasta su fuente.

¿Quién necesita esas cosas mundanas? ¿Quién sufre cuando se han perdido? ¿Y quién se siente feliz cuando las tienes? 
Observa tus apegos. Sé consciente de lo que realmente eres.
Mira lo que más te molesta, lo que más te enoja, lo que te hace enfadar, lo que te perturba. Obsérvate a ti mismo. Y siempre date cuenta de que lo que le está ocurriendo al yo, no eres tú. Tú no eres el yo. Eres consciencia. Eres la realidad absoluta. Esa es tu naturaleza real. 
Y la forma de descubrir tu verdadera naturaleza es siguiendo al yo-personal hasta su fuente. Encontrar la fuente de donde surge el yo, y encontrar la fuente donde el yo desaparece. Al practicar estas cosas estás practicando pura meditación, y serás libre.



Robert Adams

07 septiembre 2014

¿CÓMO PUEDO SABER SI ESTOY PROGRESANDO EN EL SENDERO?


¿Cómo puedo saber si estoy progresando en el sendero? ¿Cómo puedo estar seguro?

Hay muchas señales.
La primera es un sensación de paz, cuando ya no eres perturbado por las condiciones mundanas. El mundo parece continuar. Comienzas a verlo como una imagen, una película. Empiezas a reconocer lo que realmente es el mundo, una expresión de tu propia mente. Y cuando puedes hacer que el mundo nunca te hará daño de nuevo, perderá su poder sobre ti.
Tu cuerpo es parte del mundo, y también lo es tu mente. Por lo tanto, tienes que renunciar a estos también.
Cuando no hay pensamientos para el cuerpo, no hay pensamientos para la mente, y no hay pensamientos para el mundo, entonces la acción divina correcta tiene lugar en tu vida y cada cosa se convierte en alegría. Todo se convierte en amor. Sin que pienses en ello, sin deseo, sin necesidad, eres libre.

Otra manera de saber si estás progresando es que ya no eres perturbado por ninguna condición.
Es posible que pierdas tu trabajo, puedes perder a un familiar, puedes pasar por diversas experiencias, pero no estás decepcionado, porque puedes ver a través de la experiencia el otro lado. Y el otro lado es el cuarto estado de consciencia, además del sueño profundo, el sueño con sueños y la vigilia.
En el cuarto estado de consciencia siempre hay felicidad, porque ese es el sustrato de todo lo que ves.
Una vez más la elección es tuya. Tienes la libertad de identificarte con el mundo, o de identificarte con el Ser. No hay nadie, no hay ninguna cosa, que pueda hacerte daño o que te perturbe o moleste si centras la atención en el Ser (Dios).

¿Cómo enfoco mi atención en Dios?

Recordando Yo-soy.
Yo-soy es el primer nombre de Dios. Cuando piensas en Yo soy estás invocando el nombre de Dios y estás enfocando tu atención en Dios. Por lo tanto, cuando tienes algún tipo de problema o algo te molesta, si te sientes de mal humor, si crees que algo está mal, si la guerra te afecta, no tienes que apagar el televisor, o cambiar tu entorno, o cambiar tus circunstancias. Sólo tienes que girar hacia adentro e invocar el nombre de Dios, diciendo: "Yo-soy".
¿Qué ocurre cuando haces esto?
Estás realmente diciendo, "Yo-soy la realidad absoluta, Yo-soy la conciencia pura, Yo-soy el nirvana, la vacuidad, la unidad final, Yo soy sat-chit-ananda".
Todo esto sucede cuando dices simplemente: "Yo-soy".
Es por ello que, en las etapas iniciales, la meditación Yo-soy es muy importante, con la respiración. Cuando estás haciendo esto estás expulsando fuera todas tus falsas nociones, samskaras y el resto de basura, y entras en tu verdadera identidad.

Puedes saber si estás haciendo progresos por lo feliz que eres. Cuando ves que eres feliz, sin que ninguna condición te haga feliz, entonces sabes que algo está funcionando.
Si necesitas algo o alguien para hacerte feliz, el mismo algo o alguien puede ponerte triste. Cuando la persona que te hace feliz te abandona te sentirás triste. Cuando la cosa de la que disfrutas te la quitan, te molesta. Por tanto, no dependas de ninguna condición para tu felicidad. La felicidad es tu verdadera naturaleza.
Todo lo que tienes que hacer es invocar Yo-soy, y ya estás ahí radiantemente feliz.
Deja de identificarte con las condiciones mundanas. Cada vez que surge algo simplemente te dices a ti mismo: "Yo-soy", y el Yo-soy iniciará el proceso por ti. El Yo soy es como un interruptor. Cada vez que te quedes atrapado en el mundo simplemente enciende el interruptor, diciendo: "Yo-soy", y de repente descubrirás que comienzas a perder tu identidad y te fundes en tu propia consciencia.

Cuando digo que te fundes en tu consciencia no me refiero a que hay una consciencia por un lado y un tú por otro. Lo que quiero decir es que realmente despiertas a tu Ser. Despiertas a tu verdadera naturaleza. No hay una consciencia escondida en algún lugar y tienes que ir a encontrarla. La consciencia eres tú. Basta con dejar de pensar. Aquieta tu mente y comenzarás a brillar. No planees las cosas. Olvídate de las metas. Olvídate de los deseos. Simplemente trabaja en aquietar tu mente.
Cuando tu voz se calma, cuando te quedas en silencio, entonces la realidad comienza a brillar por sí misma.

La mente es sólo un conglomerado de pensamientos sobre el pasado y preocupaciones sobre el futuro. Eso es todo lo que es la mente.
Cuando empiezas a reconocer que el mundo es como un sueño, como una burbuja, la mente se vuelve cada vez más débil, y un día simplemente se disuelve. Realmente no se disuelve, ya que para empezar nunca estuvo ahí. Sin embargo, despiertas. Lo llamamos un despertar, y te das cuenta de que yo y mi padre somos uno. Acabas de convertirte en la unidad de toda existencia. Ya no hay ninguna diversidad. Te has convertido en el Ser imperecedero.

Una persona que está en el camino espiritual, gradualmente comienza a expandir su consciencia y la puerta se abre cada vez más. Eres capaz de ver más claramente. Por lo tanto no te sientas perturbado porque las cosas no son como parecen. El resultado final es que no ocurre nada. Nunca nada comenzó, nada continúa, y nada acabará. Tú eres simplemente consciencia dichosa. Eres un ser divino espiritual. Nunca has nacido. Nunca puedes morir. Tu verdadera naturaleza es el Ser, y el Ser es el Ser de todo, y todo está bien.

Robert Adams