31 enero 2014

LAS PRIMERAS 7 DIMENSIONES DE LA OCTAVA VIBRACIONAL




Las dimensiones son los diferentes estados de conciencia, estados de la existencia que experimentamos durante el camino hacia el Ser Único. Son los pasos evolutivos que el Ser decidió experimentar para regresar a la Fuente Divina.
Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora. La diferencia es la longitud de su onda (frecuencia). Las dimensiones son frecuencias, dentro de la cual vibramos. Son algo parecido a las ondas de radio, son sus frecuencias.
Existen 7 dimensiones preceptúales, que van a la octava dimensional, donde se encuentra la Tierra en estos momentos.
Igualmente, existen otras dimensiones, que corresponden a otras octavas vibratorias, que se encuentran actualmente fuera de nuestra comprensión humana.
Cada dimensión está regida por un conjunto de leyes y principios específicos, para funcionar en sintonía con la frecuencia de esa vibración. 
Cambiar de dimensión significa expandir nuestra conciencia (expandir nuestra forma de percibir la realidad).
Ahora nos encontramos pasando a una realidad más energética. Se parece más al mundo de los sueños y la imaginación.
Los seres humanos trascendidos, pueden permanecer en varios estados o niveles de conciencia, en forma simultánea, pues todos somos seres multidimensionales. Ellos lo saben conscientemente, y lo utilizan, con una labor de servicio, para ayudar a trascender a otros seres.



LAS 7 DIMENSIONES

1. PRIMERA DIMENSIÓN: MICROCOSMOS MONÁDICO

Se sabe por ley de correspondencia (“como es arriba es abajo”) que cada unidad fractal es el reflejo de un todo. Cada dimensión es un espejo de la dimensión superior. El microcosmos refleja el macrocosmos y viceversa.
En la primera dimensión se encuentran pequeñísimas e imperceptibles unidades substanciales energéticas llamadas mónadas, éstas son como átomos pero de carácter metafísico que contienen dentro la información codificada de todo el cosmos.
Vibran a una frecuencia muy sutil, y a través de éstas, la conciencia universal (Dios) crea los distintos mundos.
A nivel material, ésta dimensión es descrita como un campo cuántico que transforma la energía en materia; esta dimensión es la matriz de la existencia, por lo que está conectada con la séptima dimensión de forma cíclica.
La Primera Dimensión es la encargada de transformar la energía en materia. Es la frecuencia básica de los átomos y las moléculas, por lo tanto, es la energía del microcosmos. Es la frecuencia vibratoria de activación del ADN.
Maneja un nivel de conciencia elemental, puntual, sabe cómo dirigirse de un punto a otro.
Los minerales y el agua vibran en esta frecuencia. Los minerales son el aspecto cristalino de la misma, y el agua el aspecto líquido de la misma.
Se encuentra también en los fluidos y las corrientes eléctricas del cuerpo humano. Activa el código genético e impulsa energéticamente el sistema celular.
Si tomáramos, como metáfora, al ser humano para describir las dimensiones, podríamos decir que la primera dimensión la experimentamos en la etapa pre-fetal; donde somos un conjunto de potencialidades, con un programa de división celular y mantenimiento de funciones.

Todas las dimensiones funcionan a todas las escalas, y las de esta octava, son las mismas en todo el universo.


2. SEGUNDA DIMENSIÓN: MUNDO ELEMENTAL

Esta frecuencia vibratoria, corresponde al mundo básico de la fuerza biológica que impulsa la vida, los seres unicelulares, las plantas, los insectos y algunos animales hacen parte de este estado de conciencia bilineal.
Nuestras células son un micro-reflejo de nosotros mismos, por lo que poseen su propia conciencia pero inconsciente de sí misma, sincronizada con el ritmo de la segunda dimensión, ellas funcionan en conjunto pero de modo predeterminado, ayudando a que se desarrolle la biología interna.
Del mismo modo, muchos animales actúan por “instinto” aunque posean lo que podríamos denominar una infraconsciencia, una mente que hasta ahora está empezando a madurar.
En esta dimensión la conciencia es grupal, es decir, que varios seres tienen la misma conciencia que los dirige, de modo automático, para que evolucionen como un conjunto. Las bandadas de aves que migran, por ejemplo, trabajan simultáneamente al unísono como si fueran todas ellas una sola mente. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con los enjambres de abejas, las colonias de hormigas e incluso las células y otras entidades microscópicas similares, trabajan como si fueran uno.
La Segunda Dimensión es la frecuencia donde existen la mayoría de los animales y las plantas. Es también física e impulsa la identidad biológica. Es la vibración que mantiene la unión entre las especies. Lo que se ha llamado el inconsciente colectivo de las especies. Es la forma en cómo se reconocen los animales de una misma especie, para cumplir con sus funciones reproductoras.
No posee diferenciación individual, ni auto-reconocimiento.
En este nivel de conciencia, no hay referencia temporal/espacial. La conciencia es lineal y bidimensional.
A nivel geométrico, se corresponde con las formas planas como el círculo, el cuadrado, etc.
Es la responsable de la variedad biológica y de todas las energías que se encargan de propiciarla; como las fuerzas elementales de la naturaleza.
Podemos tomar como ejemplo, las bandadas de pájaros, que actúan coordinadamente como un todo. También los bancos de peces. Ambos han sido objeto de estudio, y se ha comprobado que actúan como un cuerpo consciente, donde cada uno de los miembros, mantiene una distancia matemática entre ellos, y solamente rompen la formación cuando son atacados.
Dentro de este campo vibracional de segunda dimensión se encuentran además las fuerzas energéticas que rigen los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire y éter), prácticamente éste es el mundo que rige el curso de la naturaleza y la evolución estableciendo las bases fundamentales de la tercera dimensión.
Siguiendo la metáfora del ser humano, la segunda dimensión se podría comparar con la etapa fetal. Flotamos siendo uno con el entorno, en un estado de no ego, y sin referencia temporal/espacial.

3. TERCERA DIMENSIÓN: MATRIX. EL MUNDO FÍSICO

Cuando una conciencia ha desarrollado una percepción acerca de sí misma, entonces ocurre una individualización del ser, creando una personalidad o “ego”.
En ese momento el individuo pasa al tercer estado de conciencia que corresponde a la frecuencia vibratoria del mundo material.
La tercera dimensión es el mundo en el que habitamos los seres humanos, es la más fundamental debido a que casi todo el aprendizaje sobre la existencia lo adquirimos aquí a través de nuestras experiencias personales.
De hecho, el mundo físico podría considerarse el primer nivel existencial (en varias corrientes esotéricas se le denomina la primera dimensión), pues además de ser el más denso energéticamente por cantidad de vibración condensada en materia, es la morada del ser auto-consciente, aquél que posee una identidad y una percepción acerca del mundo que lo rodea.
Realmente, el camino evolutivo/espiritual comienza aquí, en este plano; cada alma es puesta a prueba en un largo camino que llamamos “vida”. Durante este trayecto, la conciencia desempeña un papel determinado en un juego virtual.
La tercera dimensión es un universo holográfico, tal como lo describe la teoría de los físicos Gerard ‘t Hofft y Leonard Suskind.
Los científicos David Bohm y Karl Pibran también postularon la idea de que nuestro universo funciona como un holograma basado en descubrimientos de la mecánica cuántica.
Dentro de esta realidad virtual, nos enfrentamos a una serie de retos, obstáculos para ayudar a despertar la conciencia y recordar quiénes somos y de dónde venimos.


Si bien la vida parece ser a veces demasiado dura y cruel, ten en cuenta que el sufrimiento es de cierto modo necesario para que el ser humano desarrolle su fuerza interior y valore lo realmente importante en la vida.

Las experiencias amargas que tenemos son parte de nuestro proceso evolutivo, todo va de acuerdo al plan del creador, así que, no todo es tan malo como parece. Después de todo, la tercera dimensión que tantos problemas nos acarrea, no es más que un espejismo, lo que debemos hacer es aprender a ver más allá de esa ilusión.
La Tercera Dimensión es la frecuencia donde existimos los seres humanos. También es física, y el tipo de conciencia es volumétrica y tridimensional.
A nivel geométrico, se perciben formas como la esfera, el cubo y los sólidos platónicos.
Hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado, y proyectar el futuro, estando en el presente.
Se basa en la polaridad y la ilusión de separación, en el desarrollo de la identidad individual, y la pérdida del sentido grupal.
Ésta es la frecuencia donde nos hacemos conscientes de nosotros mismos, desarrollamos el ego y creemos que estamos separados del Todo. Es en esta dimensión donde nos percibimos más separados del Todo, que en ninguna otra, por lo tanto, es aquí donde al Ser Único se le presentan más retos de integración y crecimiento.
En el ser humano, comienza a partir del segundo año de vida, cuando el niño empieza a diferenciarse del entorno como individuo, a expresar sus deseos, a formar su ego.
Es una etapa de aprendizaje muy importante, donde comienza la fragmentación.
En tercera dimensión experimentamos un proceso de división del Ser. Es parte del trabajo de evolución, el recoger y juntar todas las partes.


El Apocalipsis Cuántico y El Universo Holográfico




Los Secretos de la Matrix. Realidad ilusoria:

 


4. CUARTA DIMENSIÓN: PLANO ASTRAL

Cuando una persona fallece, su conciencia se traslada a la cuarta dimensión, cruzando “una luz que se encuentra al final de un túnel”. Este umbral ha sido descrito por millones de personas que han sufrido encuentros cercanos con la muerte.
El “más allá”, como muchos lo conocen, corresponde a un mundo paralelo denominado “plano astral”.
Dicho plano se encuentra dividido en dos zonas principales:

- El “bajo astral”. Es donde habitan los seres de muy baja vibración: las entidades oscuras, los demonios, espíritus malignos, etc. También llamado inframundo o infierno por la cultura popular.
- El “alto astral”. Es donde habitan los seres de vibración elevada; como las almas despiertas, los elementales o espíritus de la naturaleza (duendes, hadas, gnomos, salamandras, ninfas, etc.), los guardianes guía (espíritus benevolentes que ayudan en la evolución espiritual), y en algunos casos hasta ángeles y extraterrestres.

Para la gente que es escéptica, todo esto le parecerá increíble, pero de hecho hay una forma de comprobar la existencia de todo lo anterior escrito.
El plano astral es de fácil acceso puesto que limita seguidamente con nuestra dimensión 3D. Para los que deseen conocerlo, solo deben estudiar una práctica llamada “desdoblamiento astral.

Dentro de esta 4D también se halla el llamado “mundo onírico” o de los sueños.
La mayoría de las veces que sueñas (más de un 80%) estás en realidad visitando el plano astral. Cuando nuestro cuerpo se queda dormido, el alma realiza un desdoblamiento involuntario, saliéndose del cuerpo y viajando al plano astral (la cuarta dimensión), pues es una frecuencia vibratoria donde la conciencia navega libre de cadenas.
Aquí también se encuentra la memoria de la matrix – conocida como los “registros akáshicos – donde se guardan el pasado, presente y futuro del cosmos. Accediendo a esta memoria podemos navegar por la mente del holográfico y conocer los profundos misterios de las esferas metafísicas.

La Cuarta Dimensión es un pasaje a la quinta dimensión. Es la frecuencia en la que comenzamos a tener conciencia de que no sólo somos un cuerpo físico, y comenzamos a percibir más allá de los sentidos físicos. Los llamados “deja vú” y la sincronicidad, comienzan a hacerse repetitivos y generalizados. Nos damos cuenta de que a muchas personas les ocurre lo mismo. Empezamos a percibir muchos cambios, tanto dentro como fuera de nosotros. Existe una inclinación a “saber”, a tener conocimientos sobre lo espiritual, más que lo religioso, a buscar más información para saber diferenciarlos.
Se siente un llamado, de nuestro Ser Interior, a la necesidad de estar con nosotros mismos. El auto-análisis y el auto-descubrimiento están presentes en este pasaje de la cuarta dimensión.
También nos damos cuenta del cambio que se está produciendo fuera de nosotros; vemos que el clima cambia constantemente, ya no permanece en estaciones, como antes, las horas del día se hacen más cortas, el tiempo ya no nos alcanza para hacer las cosas que hacíamos antes.
En esta dimensión, percibimos el tiempo en décadas cíclicas o en forma de espiral.
Existe un campo cuántico donde se presentan simultáneamente todas las posibilidades y alternativas.
Es la frecuencia de la sincronicidad absoluta, la empatía y la telepatía. Es la última dimensión donde experimentamos con el cuerpo físico, compuesto de carbono 14, como vehículo de aprendizaje.
En esta frecuencia, percibimos la multidimensionalidad, y nos damos cuenta de nuestra responsabilidad, al hacernos conscientes que cada una de nuestras acciones, afecta al Todo.

A nivel humano, tenemos la necesidad de compartir con grupos, revisar nuestras relaciones, buscar sanación y crecimiento con terapias. También es la causa del desmoronamiento de estructuras físicas, económicas y políticas, establecidas desde hace mucho tiempo y que ya no se corresponden con esta nueva vibración. Y cada vez vamos a ver y experimentar más cambios en todos los niveles de aquello que no se corresponda con la nueva energía.
El cambio dimensional es a todas las escalas, no sólo lo estamos experimentando los seres humanos, sino también la Madre Tierra y a una escala mayor, toda la galaxia.
El cambio dimensional no sucede de un día para otro, sino por capas paulatinas de conciencia.
Aceptar la conciencia de la cuarta dimensión, es lo que se llama el salto cuántico, y es el paso más difícil del cambio dimensional, ya que éste implica un profundo cambio de creencias.


5. QUINTA DIMENSIÓN: LA ETERNIDAD

La Quinta Dimensión es el portal hacia la Conciencia Crística. La Conciencia Crística es aquella conciencia colectiva que se reconoce a sí misma como unidad.
Es la frecuencia de la sabiduría y es totalmente pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías.
En 5D experimentamos el fundirnos con el grupo de espíritus ascendidos, a cual pertenecemos vibracionalmente, y al Ser Superior o Multidimensional.
Es la dimensión donde recordamos quiénes somos, y despertamos nuestra sabiduría interna.
Es en esta dimensión donde se experimenta la conciencia grupal que forma un solo Ser de mayores dimensiones. Es una frecuencia energética, no física. El tiempo es un continuo, solo existe el eterno ahora.
Muchos de los seres que están en 5D, al contactarse con su sabiduría, escogen ser los guías espirituales de los que estamos en la dimensión física, como parte de su servicio en el proceso de evolución.
Muchos de los seres canalizadores, hoy en día, están en 5D.
Como es una dimensión de luz, percibimos holográficamente y en formas lumínicas de una gran intensidad.
Aquí el mundo ilusorio de la materia desaparece para concebir una frecuencia vibracional que es pura energía.
Dentro de este mundo, la conciencia individual se fusiona con los diferentes grupos de almas que poseen el mismo nivel vibratorio, formando un solo espíritu.
En la quinta dimensión, también se encuentran los seres de luz que guían a los hombres en su desarrollo espiritual (aquellos denominados ángeles).
Es un mundo donde se cultivan las verdaderas almas libres navegando en un océano infinito que está más allá del tiempo y el espacio. Por eso se le llama la eternidad.

La diferencia entre Quinta y Sexta Dimensión, así como entre Sexta y Séptima, no es tan evidente como la de Tercera y Cuarta. A partir de la Quinta, las dimensiones se encuentran solapadas, o fundidas, y sus fronteras son difusas. Esto es debido a que estamos hablando de energía, no de materia.


6. SEXTA DIMENSIÓN: LA MATRIZ SAGRADA

La Sexta Dimensión es la que se llama Crística o Búdica, porque es aquí donde se llega al estado de remembranza total. Donde se toma responsabilidad por el Todo y se es el Todo.
Es conocida, por los místicos, como la verdadera realidad, los budistas le llaman “nirvana” y los cristianos “el cielo”.
Es un estado de conciencia compasiva, el estado de Iluminación.
Es el regreso a Casa, al Ser Único.
En 6D, el proceso de evolución del Ser y el Todo, se experimentan como Uno. Es el lugar de la conciencia ilimitada y unificada. Esta conciencia se manifiesta como individual y colectiva, simultáneamente.
La 6D es la creadora de las matrices morfogénicas que se manifiestan en otras dimensiones, como tercera, segunda y primera.
Estas matrices son las formas geométricas y las redes que llamamos Geometría Sagrada. Son los patrones geométricos de luz, creadores de vida y responsables de su materialización. Aquí es donde se materializan de inmediato los pensamientos. Aquí no existe maldad, por eso los pensamientos siempre son positivos. Se materializan solo energías positivas.
Aquí yace la conciencia iluminada y la matriz numerológica en forma de sabiduría, como si se tratara de una gran biblioteca, que está ubicada a un paso de Dios.


7. SÉPTIMA DIMENSIÓN: LA MORADA DE DIOS

La Séptima Dimensión es la frecuencia de la integración total. Ya no quedan partes dispersas. La conciencia se experimenta multidimensionalmente, es decir, se tiene conocimiento de las partes que alguna vez estuvieron desmembradas en el pasado, con una nueva perspectiva de integración.
Aquí se encuentran los Seres que están en la energía del Amor, y son puro amor.
Es una dimensión energética donde el cuerpo espiritual se sobrepone al cuerpo físico. Es la dimensión de conciencias de luz pura, en donde, la muerte, como la hemos experimentado a través de todas las desencarnaciones que hemos tenido, deja de existir, pues la función que cumplía, ya no será más.
La fuente divina de toda la existencia cósmica. Aunque algunos aseguran que tal vez existan 8, 9, 10, 11 y hasta 13 dimensiones, se sabe que en hay un punto de frecuencia vibracional donde la conciencia deja de percibir los diferentes mundos como separados, para integrarse con el “Uno” o lo que llaman los hinduistas el “Brahma” o “Atman”, el alma, la mente y el cuerpo del cosmos.

En el último estado de conciencia mora el Espíritu Supremo que creó el absoluto. Aquellas almas puras que han podido contemplar algunos destellos de esta inexplicable dimensión, afirman que se trata de la Morada de Dios.

“Las realidades de otras dimensiones y de otros niveles no estan fuera del alcanze del ser humano; al contrario están dentro de él, son parte de su vida, pues todo lo que existe es conciencia”

Fuentes:
Anny Coloma

25 enero 2014

LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DEL ÉXITO




Las siete leyes espirituales del éxito son principios poderosos que nos ayudarán a alcanzar el dominio de uno mismo.
Estos principios pueden ser fácilmente puestos en práctica para alcanzar el éxito en todas las áreas de la vida.
Si prestamos atención a estas leyes y ponemos en práctica los ejercicios, veremos que podremos hacer realidad cualquier cosa que queramos. Incluida toda la abundancia y todo el éxito que deseemos.
También veremos que nuestra vida se vuelve más alegre y próspera, porque estas leyes también son las leyes espirituales de la vida. Aquéllas que hacen que vivir valga la pena.

Con base en las leyes naturales que gobiernan toda la creación, estas leyes destruyen el mito según el cual el éxito sólo se logra a través del esfuerzo, la estrategia y la ambición.
Según Deepak Chopra, necesitamos acercarnos al éxito y a la riqueza de una manera más espiritual.

El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material – que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros – es sólo uno de sus componentes.
La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización en las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar también son parte del éxito.
Pero hay un elemento más que es indispensable para alcanzar el éxito: la comprensión de nuestra verdadera naturaleza.
Somos una manifestación de la divinidad, y a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro, nunca podremos realizarnos.
Por tanto, el éxito verdadero es el despliegue de la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos y en cualquier cosa que veamos.
Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad en todo momento, comprenderemos el verdadero significado del éxito.

Las sietes leyes espirituales del éxito” nos habla de la forma con la que la naturaleza crea todo lo que existe y como nosotros podemos aplicarla en nuestras vidas.
Nos habla de la apertura de conciencia, el poder de nuestros pensamientos y emociones, y el dejarnos fluir entre las infinitas posibilidades que nos da el Universo.

1. La Ley de Potencialidad Pura (o conciencia pura)
Puede llamarse de muchas maneras, pero en realidad es el Ser, es lo que somos realmente.
Se practica haciendo silencio, estableciendo un compromiso de no juzgar y estando en contacto íntimo con la naturaleza.

Para aplicar la Ley de la Potencialidad Pura, haré lo siguiente:
Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura, destinando tiempo todos los días a estar en silencio, limitándome sólo a ser.
También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día, aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.
Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente.
Me sentaré en silencio a observar una puesta del sol, o a escuchar el ruido del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor.
En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.

2. La Ley de Dar
Es lo mismo dar y recibir porque el universo fluye de esa manera y se ejercita aprendiendo a dar todo aquello que buscamos recibir.
Quiere decir: “Si lo que busco es amor, tengo que dar amor. Si lo que busco es prosperidad, tengo que ayudar a otros a que sean prósperos”.

Para aplicar la Ley del Dar, haré lo siguiente:
Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre.
Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración.
Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuentre, para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.
Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé.
Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno.
También estaré abierto a recibir de los demás; sea un regalo material, dinero, un elogio o una oración.
Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor.
Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.

3. La Ley del Karma (Acción y reacción. Causa y efecto)
Se trabaja haciéndonos conscientes de las elecciones que hacemos en cada momento y haciéndonos responsables de esas elecciones.

Para aplicar la Ley del Karma, haré lo siguiente:
Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones, las traeré a mi conciencia.
Sabré que la mejor manera de prepararme para cualquier momento en el futuro es estar totalmente consciente en el presente.
Siempre que tome mis decisiones, que haga una elección, me formularé dos preguntas:
"¿Cuáles son las consecuencias de esta decisión que estoy tomando?"
"¿Traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará esta decisión?"
Después le pediré orientación a mi corazón, y me dejaré guiar por su mensaje de bienestar o de malestar.
Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor.
Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior.
Esta orientación me permitirá tomar espontáneamente decisiones correctas tanto para mí como para todos los que me rodean.

4. La Ley del Menor Esfuerzo
Es la favorita de muchos pero a veces es la que más cuesta porque estamos acostumbrados a hacerlo todo con el mayor esfuerzo. Sin embargo, los pájaros no "tratan" de volar, sencillamente vuelan; los delfines no "tratan" de nadar, sencillamente nadan; las estrellas no "tratan" de brillar, sencillamente brillan. Sólo los humanos "tratamos de".
El universo no funciona de esta manera.
Hay muchas creencias que van en contra de esta Ley. Por ejemplo: "el que quiere celeste que le cueste", "ganarás el pan con el sudor de tu frente", etc.
La Ley del Menor Esfuerzo se practica a través de la aceptación, aceptar lo que nos ocurre en el momento presente y se activa a través de no defender nuestro punto de vista, no querer siempre tener la razón y observar mucho cómo funciona la naturaleza.
"Este momento es como debe ser."
Habiendo aceptado las cosas como son, tomaré responsabilidad por mi situación y por todos aquellos eventos que yo perciba como problemas.
Hoy mi conciencia se mantendrá establecida en la no defensa. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista.

Para aplicar la Ley del Menor Esfuerzo, haré lo siguiente:
Practicaré la aceptación. Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los sucesos tal como se presenten.
Sabré que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser.
No lucharé contra todo el universo poniéndome en contra del momento presente. Mi aceptación es total y completa.
Acepto las cosas como son en este momento, no como me gustaría que fueran.
Habiendo aceptado las cosas como son, aceptaré la responsabilidad de mi situación y de todos los sucesos que percibo como problemas.
Sé que asumir la responsabilidad significa no culpar a nada ni a nadie de mi situación (y eso me incluye a mí).
También sé que todo problema es una oportunidad disfrazada, y que esta actitud de alerta ante todas las oportunidades, me permite transformar este momento en un beneficio mayor.
"Hoy mi conciencia mantendrá una actitud no defensiva. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista. No sentiré la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que acepten mi punto de vista. Permaneceré abierto a todas las opiniones sin aferrarme rígidamente a ninguna de ellas".


5. La Ley de la Intención y el Deseo
Empezamos a hacernos conscientes de cómo desear y obtener.
Se desea en el presente, se pone la intención en el futuro y se desapega del resultado.
Si voy a tirar una flecha al blanco, tengo que tener mi atención en el presente, o sea, en tensar el arco hacia atrás y poner bien la flecha y tengo que dirigir mi intención en dar en el blanco.
O sea, mi atención en el presente, mi intención en el futuro, y al mismo tiempo, desapegar del fruto de la acción.
Esto sería, "no me importa cuántos competidores hay en este torneo", "no me importa si voy a ganar un premio", "no me importa si voy a salir en las tapas de las revistas", "no me importa si voy a perder".
Todo eso lo aparto de mí para tener pura atención en el presente, pura intención en el futuro y desapegarme del fruto de la acción.
Las acciones que realizamos de esta manera adquieren mucha potencia.

Para aplicar la Ley de la Intención y el Deseo, haré lo siguiente:
Haré una lista de todos mis deseos, y la llevaré conmigo a donde quiera que vaya. Miraré la lista antes de entrar en mi silencio y mi meditación. La miraré antes de dormir por las noches. La miraré al despertar por las mañanas.
Liberaré esta lista de mis deseos y la entregaré al seno de la creación, confiando y creyendo que cuando las cosas no son como yo quisiera, hay una razón, en que cuando parezca que las cosas no están saliendo bien, hay una razón.
Y que el plan cósmico ha diseñado para mí más grandeza, tiene para mí unos designios mucho más importantes que aquellos que yo haya podido concebir.
Recordaré practicar la conciencia del momento presente en todos mis actos.
No permitiré que los obstáculos consuman o disipen la concentración de mi atención en el momento presente.
Aceptaré el presente tal como es, y proyectaré el futuro a través de mis intenciones y mis deseos más profundos y queridos.

6. Ley del Desapego
Solo tenemos el presente.
Esta Ley activa la conciencia del momento presente y la gloria de vivir en él. Y ayuda a echar el ancla en la sabiduría de la inseguridad de la vida.

Para aplicar la Ley del Desapego, haré lo siguiente:
Hoy me comprometeré a no tener apego. 
Me permitiré y les permitiré a los que me rodean la libertad de ser como son.
No impondré con rigidez tercamente mi opinión de cómo deben ser las cosas.
No forzaré las soluciones de los problemas, para no crear más otros problemas nuevos.
Participaré en todo con total y absoluto desprendimiento (desapego).
Hoy convertiré a la incertidumbre en un elemento esencial de mi experiencia. Y gracias a esa disponibilidad para aceptar la incertidumbre, las soluciones surgirán espontáneamente de los problemas, de la confusión, del desorden y del caos.
Cuanto más inciertas parezcan las cosas, más seguro me sentiré porque la incertidumbre es el camino hacia la libertad.
Por medio de la sabiduría de la incertidumbre, encontraré mi seguridad.
Penetraré en el campo de todas las posibilidades y esperaré la emoción que tiene lugar cuando me mantengo abierto a una infinidad de alternativas.
Cuando entre en el campo de todas las posibilidades, experimentaré todo el regocijo, la aventura, la magia y el misterio de la vida.

7. La Ley del Dharma
Es la Ley del propósito en la vida.
Todos venimos a la vida para cumplir un propósito y solamente nosotros podemos descubrir cuál es.
Cómo expresar ese propósito y cómo usarlo para ayudar a los demás, es parte de nuestro aprendizaje.
Esta Ley se activa preguntándonos, cuando vamos a hacer algo, "¿cómo puedo ayudar?" en lugar de "¿qué gano yo con eso?".
Este solo cambio de pregunta interna, trae una gran evolución espiritual, hace que nuestro espíritu se haga presente y apoye nuestras acciones.

Para aplicar la Ley del Dharma, haré lo siguiente:
Hoy cultivaré con amor al Dios en embrión que reside en el fondo de mi alma.
Prestaré atención al espíritu interior que anima tanto a mi cuerpo como a mi mente.
Despertaré a esa quietud profunda del interior de mi corazón.
Mantendré la conciencia del ser atemporal y eterno, en medio de la experiencia limitada por el tiempo.
Haré una lista de mis talentos únicos. Después haré una lista de las cosas que me encanta hacer cuando estoy expresando mis talentos únicos.
Cuando expreso mis talentos únicos y los utilizo en servicio de la humanidad, pierdo la noción del tiempo, mi alma se expande y produzco abundancia tanto en mi vida como en la vida de los demás.
Todos los días me preguntaré: "¿Cómo puedo servir?" y "¿Cómo puedo ayudar?"
Las respuestas a estas preguntas me permitirán ayudar y servir con amor a los demás seres humanos.

El conocimiento de estas Siete Leyes trae una gran transformación.

Las 7 Leyes espirituales del éxito
Vídeo Vimeo: https://vimeo.com/138984891


Deepak Chopra

18 enero 2014

MADUREZ




Madurez significa lo mismo que inocencia, pero con una diferencia: es recuperar la inocencia, es volverte un niño.
Todos los niños son inocentes al nacer, pero las sociedades los educan, los corrompen.
Todas las culturas se basan en aprovecharse de la inocencia del niño, en explotar al niño, hacerle esclavo, condicionarle para sus propios propósitos, para sus propios fines: políticos, sociales, ideológicos.
Los intereses creados deciden esos propósitos.

En cuanto el niño empieza a formar parte de la sociedad, comienza a perder algo muy valioso, el contacto con Dios.
Cada vez está más obsesionado con la cabeza y se olvida del corazón. Y el corazón es el puente que te conduce a tu ser. Sin el corazón no podrás alcanzar a tu ser.
Desde la cabeza hasta el ser no hay un camino directo, tienes que pasar por el corazón.
La persona que es capaz de amar, llegará a descubrir su ser. Y todo aquél que ha descubierto su ser, se libera de las estructuras, las ataduras, los moldes, y es libertad pura.

Madurez significa recuperar la inocencia. Un niño está destinado a ser corrompido, pero cuando recuperas tu inocencia, te vuelves incorruptible. Ahora ya eres lo bastante inteligente, ya sabes lo que te ha hecho la sociedad, estás atento y alerta y no vas a permitir que suceda otra vez.

La madurez es volver a nacer, pero un nacimiento espiritual. Empiezas a ver la existencia con nuevos ojos. Te diriges a la vida con amor en el corazón. Vas hasta el fondo de tu ser con silencio e inocencia.
Ya no eres sólo la cabeza. Usas la cabeza, pero primero vas al corazón.
Ir más allá de los pensamientos y convertirte puramente en ser, es madurez.

La madurez es el florecimiento absoluto de la meditación.
Jesús dijo: “A menos que vuelvas a nacer, no entrarás en el reino de Dios”.
A menos que te vuelvas como un niño, no entrarás en el reino de los cielos.
Para recuperar la verdadera juventud, la inocencia, antes tienes que perderla.
La vida es una paradoja, pero es de esta manera como se toma conciencia.
El pez no sabe dónde está el océano, a menos que lo saques del agua. Entonces anhela volver al agua. Ha salido del mar y ha visto el sufrimiento. Entonces es cuando toma conciencia del océano.Lo mismo ocurre con la inocencia, tienes que perderla para tomar conciencia y volver a recuperarla.

Hay una gran diferencia entre madurez y envejecer.
Envejecer no significa madurar. El envejecimiento pertenece al cuerpo. Todo el mundo envejece, es algo que sucede físicamente, pero no todo el mundo se vuelve maduro.
La madurez es un crecimiento interior, es algo que surge de la conciencia.
Experiencia más conciencia es madurez.
Cuando prestas atención a lo que está sucediendo, estás siendo consciente de ello, estás aprendiendo de ello, estás madurando.

Muchas personas no prestan atención a las cosas que les están sucediendo, están ausentes, inconscientes. Experimentan pero no son conscientes, entonces no aprenden nada, no crecen, no maduran.
Cuando eres consciente de tus experiencias, de todo lo que hagas, de todo lo que te suceda, estarás alerta, atento, despierto, consciente, estarás intentando comprender su significado, estarás intentando llegar hasta el fondo de lo que te ha sucedido.
Una persona madura nunca vuelve a cometer los mismos errores, porque habrá aprendido.

Si vives una sola vez una experiencia de enfado, de ira, con totalidad y conciencia, nunca te volverás a enfadar. Bastará una sola vez para enseñarte que es absurdo estar enfadado, es ridículo, pues te haces daño a ti mismo y a los demás para nada.
No vale la pena enfadarse, ¿para qué estar enojado?
Entonces estarás madurando.
Mañana se puede repetir la situación pero no se repetirá el enfado.
Y la persona que está madurando, no decide que no se va a volver a enfadar, un hombre maduro nunca decide el futuro, la propia madurez se ocupa de ello, pues el mañana es la consecuencia del presente.
Si vives con conciencia, te haces maduro, sino, simplemente te haces viejo. Y hacerse viejo no es volverse sabio.


¿Por qué la mayoría de las personas están dormidas?

Porque no son conscientes. Cuando te haces consciente, sufres, porque te haces consciente del dolor.
Un ser despierto, es consciente tanto de la dicha como del dolor.
En la vida todo es dualidad, no puede haber felicidad sin sufrimiento. Y un ser despierto, es consciente tanto de la dicha como del sufrimiento. Por eso muchas personas insisten en seguir dormidas, para no sentir más sufrimiento.
La vida es placer y sufrimiento, la vida es felicidad e infelicidad, la vida es día y noche, la vida es vida y muerte. Tienes que ser consciente de ambas, no puedes ser consciente sólo de una cosa y de la otra no. O eres consciente de las dos, o estás dormido, estás muerto.

Un ser despierto es enormemente sensible, y ser sensible hace sufrir. Pero él sabe trascender el sufrimiento, sabe comprenderlo, sabe mantenerse al margen, es como una nube que pasa a su alrededor, él observa como un espectador.

Si tienes miedo al dolor, no te puedes volver consciente, y así no puedes aprender nada.
No tengas miedo al dolor, de lo contrario, vivirás anestesiado.
Tienes que hacerle frente al dolor, ir a través del sufrimiento, no puedes evitarlo, pues sólo cuando has conocido y experimentado el sufrimiento, podrás trascenderlo.

La vida es dualidad, es un movimiento entre opuestos. No puedes ser feliz para siempre, no puedes estar en armonía para siempre, de lo contrario no serías consciente de la felicidad, de la armonía.
A la armonía le tiene que suceder la discordia una y otra vez, y a la felicidad le tiene que suceder la infelicidad.
Acepta la totalidad, con sus éxtasis y sus agonías. No desees que sólo haya éxtasis, esto es imposible. El éxtasis no puede existir solo, necesita su contrario.

Sólo siendo consciente de la agonía, podrás ser consciente del éxtasis.
Es como el cielo lleno de estrellas; durante la noche oscura puedes ver las estrellas, en cambio durante el día, las estrellas no se ven.
Si la vida fuera eterna, si no existiera la muerte, entonces podrías esperar hasta mañana, entonces ¿quién viviría aquí y ahora?

La persona que es capaz de permanecer inalterable, en silencio, aceptando el dolor, la frustración y el sufrimiento, transforma la cualidad misma del sufrimiento. Venga lo que venga, permanecerá inalterado, aceptándolo. Es el sabor de la libertad, del no aferrarse a nada, el sabor del no apego.
Y cuando no te apegas a nada, ves en la muerte una gran belleza, porque la muerte no es el final, sino el principio de algo desconocido.


¿Cuáles son las características de una persona madura?

La persona madura es parecida a un niño, simple e inocente.
La madurez no tiene nada que ver con tus experiencias vitales, tiene que ver con tu viaje interior. Cuanto más profundizas en ti mismo, más maduro eres.
Desaparece la persona y sólo queda la presencia. Desaparece el conocimiento y sólo queda la inocencia.
La madurez es una forma de realización, es florecer. La semilla ha realizado un largo viaje y ha florecido.
La madurez le da a la persona inteligencia, belleza, amor.
La madurez no te volverá como una piedra; te hará vulnerable, sensible, sencillo, delicado, lleno de amor.
Madurez significa que has llegado a casa. Ya no eres un niño que tiene que crecer, has crecido, has llegado al máximo de tu potencial.
Dejas de ser y eres. Ya no eres tus ideas, tus fantasías, tu vieja comprensión de ti mismo, todo eso se ha ido. Ahora, surge algo nuevo en ti, algo virgen, que transforma toda tu vida en alegría. Te has vuelto un extraño para el mundo de la infelicidad, ya no provocas infelicidad en ti mismo o en los demás. Vives tu vida con total libertad, sin tener en cuenta lo que digan los demás.

Las personas que siempre están teniendo en cuenta a los demás y sus opiniones, son inmaduras. Dependen de las opiniones de los otros, no pueden hacer nada con totalidad, con honestidad, no pueden decir lo que quieren decir, dicen lo que los demás quieren oír.

La persona madura se centra únicamente en su propia presencia, toma conciencia de cada situación que experimenta y aprende, crece, avanza espiritualmente.
No le importa lo que digan los demás, es suficientemente maduro y seguro de si mismo. Todas sus acciones las hace con amor, pues es sensible, vulnerable, sencillo y silencioso.

Madurez
Vídeo Vimeo: https://vimeo.com/138993839


Osho

MEDITACIÓN VIPASSANA




Hay cientos de métodos de meditación pero quizás la vipassana tiene un status único.
Del mismo modo que ha habido miles de místicos, pero Siddharta Gautama el Buda es una singularidad en sí mismo.  
Ésta es la meditación a través de la cual Buda se iluminó.
La palabra vipassana, en pali, significa "mirar", "observar", "ver". 

Siddharta Gautama el Buda escogió una meditación que puede ser llamada la meditación esencial. Todas las demás meditaciones son diferentes formas de observación, pero "el observar" está presente en toda clase de meditación como una parte esencial; no puede ser omitido. Buda ha suprimido todo lo demás y se ha quedado sólo con la parte esencial: "el observar".


Hay tres pasos en la observación:

1. El primer paso en la meditación vipassana es observar los actos del cuerpo.
Buda es un pensador muy científico. Cualquier método científico empezará siempre por lo más simple.
Empieza con el cuerpo, porque es lo más fácil de observar.
Es fácil observar mi mano moverse, alzarse. Puedo observarme a mí mismo paseando por la calle, puedo observar cada paso mientras camino. Puedo observar cuando estoy comiendo, etc.
Mientras se observa el cuerpo, te asombrarás con nuevas experiencias. Cuando mueves la mano observando, estando alerta, conscientemente, notarás una cierta gracia y un cierto silencio en esa mano. 

Buda acostumbraba a pasear tan despacio que muchas veces le preguntaban porqué andaba tan lentamente. El decía, «Es parte de mi meditación. Siempre caminar como si estuvieras adentrándote en un río de agua fría en invierno; despacio, alerta, porque el agua del río está muy fría; alerta porque la corriente es muy fuerte; observando cada uno de los pasos porque puedes resbalar con las piedras del río».
El método es siempre el mismo, sólo el objeto cambia con cada paso.

2. El segundo paso es observar la mente.
Ahora puedes moverte en un mundo más sutil: observa tus pensamientos.
Si has sido capaz y has logrado observar el cuerpo no va a haber ninguna dificultad.
Los pensamientos son ondas sutiles, ondas electrónicas, ondas de radio, pero son tan materiales como tu cuerpo. No son visibles, como tampoco el aire es visible, pero el aire es tan material como las piedras. Así también son tus pensamientos, materiales pero invisibles. 

Este es el segundo paso, el paso medio. Te estás moviendo hacia la invisibilidad, pero todavía es material, observa tus pensamientos. La única condición es no juzgar. No juzgues, pues en el momento en que empieces a hacer juicios te olvidarás de observar.
No hay antagonismo en contra de hacer juicios. La razón por la que no hay que juzgar es porque en el momento en que empiezas a juzgar, dejas de observar, empiezas a pensar y te involucras en tus pensamientos. 
No te conviertas en un participante, ya sea para adular, o para valorar, o para condenar. No debes de adoptar ninguna actitud respecto a lo que está pasando en tu mente.
Hemos de observar los pensamientos como si fueran nubes pasando por el cielo. Sin hacer ningún juicio sobre ellas. Las nubes no son ni malas ni buenas, simplemente son nubes. 
Lo mismo ocurre con los pensamientos, son sólo una pequeña onda pasando por tu mente.

Observa sin enjuiciar y te encontrarás con una gran sorpresa. A medida que tu observación se va asentando, los pensamientos vendrán en menor número. La proporción es exactamente la misma: si estás al cincuenta por ciento de tu capacidad de observación, el cincuenta por ciento de tus pensamientos desaparecerá. Si estás al sesenta por ciento, entonces, sólo el cuarenta por ciento de tus pensamientos estará ahí. Cuando eres el noventa y nueve por ciento, puro observador, sólo de vez en cuando habrá un pensamiento solitario, un uno por ciento, pasando por tu mente. El tráfico habrá desaparecido. 
Cuando estés al cien por cien, sin enjuiciar y siendo sólo un observador, entonces te conviertes en un espejo, porque un espejo nunca juzga. Si una mujer fea se mira en él, el espejo no hace ningún juicio. Si una mujer hermosa se mira en él, para el espejo no hay diferencia. Si nadie se mira en él, el espejo es tan puro como cuando alguien se refleja en él. No lo mueve ni el reflejo ni el no-reflejo. El observar se convierte en un espejo.

Este es uno de los grandes logros de la meditación. Has recorrido la mitad del camino y ésa es la parte más difícil. Ahora sabes el secreto y el mismo secreto debe ser aplicado a diferentes objetos.
De los pensamientos debes moverte a experiencias más sutiles: emociones, sentimientos, estados de ánimo; de la mente al corazón, con la misma condición: sin juzgar, sólo observando. Y la sorpresa será que la mayoría de las emociones, sentimientos y estados de ánimo te poseen.
Cuando estás triste, estás poseído por la tristeza. Cuando estás enfadado, no es algo parcial, te llenas de furia; cada fibra de tu ser está palpitando con furia.

3. El tercer paso es observar el corazón.
Mirando el corazón, la experiencia será que ahora nada te posee. La tristeza viene y se va, tú no te pones triste. La felicidad viene y se va, tú no te vuelves feliz tampoco. Todo aquello que se mueve en las profundas capas de tu corazón, no te afecta a ti para nada.
Por primera vez empiezas a probar algo de lo que es ser un Maestro. Ya no eres más un esclavo, al cual se puede empujar y tirar de aquí y de allá, al que cualquier emoción y cualquier sentimiento, al que cualquiera puede molestar por cualquier trivialidad.

Cuando te conviertes en un observador del tercer paso, te convertirás por primera vez en un Maestro. Nada te molesta, nada se apodera de ti; todo quedará lejos, muy abajo, y tú estarás en la cúspide de la montaña.

Estos son los tres pasos del vipassana. Los cuales te llevan a la puerta del templo, que está abierta.
Cuando te has convertido en un perfecto observador de tu cuerpo, de tu mente y de tu corazón, entonces ya no puedes hacer nada más; entonces debes esperar.

Cuando la perfección es completa en estos tres pasos, el cuarto paso sucede por sí solo como recompensa. Es un salto cuántico del corazón al Ser, al centro mismo de tu existencia. Tú no puedes hacerlo; sucede.
No intentes darlo, porque si intentas dar este paso, ten por seguro que fracasarás. Es un suceso.
Tú preparas tres pasos, el cuarto paso es una recompensa de la existencia misma; es un salto cuántico. De repente, tu fuerza vital, tu observación, entra en el centro mismo de tu ser. Has llegado a casa.
Puedes llamarlo Autorrealización, puedes llamarlo Iluminación, puedes llamarlo Ultima Liberación, pero no hay nada más allá de esto. Has llegado al final de la búsqueda; y has encontrado la verdad misma de la Existencia y el gran éxtasis que trae como sombra alrededor de sí.

Meditación no es trabajo. Meditación es puro éxtasis.
A medida que vas más hacia adentro, te encuentras con espacios más y más hermosos, puntos más y más luminosos. Son tu tesoro. Silencios más y más profundos que no son solamente la ausencia del ruido, sino la presencia de una canción sin sonido: musical, viva y danzarina.

Cuando llegas al último punto de tu ser, al centro del ciclón, has encontrado a Dios; no como una persona, sino como luz, como consciencia, como verdad, como belleza, como todo lo que el hombre ha estado soñando durante siglos. Y estos tesoros soñados están escondidos en tu interior.

No es una práctica problemática, tortuosa, ascética; es muy agradable, musical, poética y se convierte más y más, en una pura alegría. No es trabajo, es oración, la única oración que conozco.
Para mí, oración significa que has alcanzado tu Ser, que sientes una tremenda gratitud hacia la existencia. Esa gratitud es la única y auténtica oración; todas las demás oraciones son ficticias, falsas, pseudo-fabricadas. Esta gratitud emergerá de tu interior como una fragancia saliendo de las rosas.

Meditación Vipassana
Vídeo Vimeo: https://vimeo.com/107173314 



Osho

Curso de Meditación Vipassana con S N Goenka: