14 agosto 2014

LA MENTE Y LA NO-MENTE. VIVIR EN EL EGO O VIVIR EN EL SER



La mente es comparable con el océano; en la profundidad está calmado y pacífico; y en la superfície está agitado y turbulento.
A la profundidad de la mente, se la denomina el Ser. Es la esencia de todas las cosas; la energía de la cual todos formamos parte; es el todo (Tao), o también llamado Dios.

La superfície de la mente, en cambio, es el ego. Son los pensamientos, los sentimientos y la identificación con la forma (el mundo físico).

Cuando estás en la mente (el ego), no eres. Simplemente te identificas con el pensamiento, con el sentimiento y crees que la realidad es lo que tú percibes y lo que tú ves.
Cuando estás en la mente, surgen todo tipo de ilusiones, percepciones erróneas y dolores que han permanecido ocultos en nuestro interior y salen a la superficie cuando se da una situación concreta en la vida.
Cuando estás en la no-mente (el Ser), es cuando vives la realidad tal y como es. Esto solo es posible hacerlo en el momento presente, justo en este mismo instante, aquí y ahora.
Si te identificas con la mente, toda tu realidad será una ilusión, son tus percepciones erróneas, creadas por ti mismo a partir de un pensamiento, un sentimiento.
Si estás en el aquí y ahora, en el Ser, dejas de identificarte con la mente y fluyes con lo que Es, con el Tao, con el Todo. Y cuando estás en este estado, no hay lugar para sufrimiento, ni ilusiones, simplemente Eres uno con el Todo.

Cuando estás en la mente, no eres feliz. No aceptas lo que se te ha dado, deseas cambiarlo, entonces pones resistencia, hay lucha interior. Deseas que tu vida sea diferente de lo que es, eres un mendigo.
Nunca puedes encontrar la felicidad mientras estés en la mente. Para encontrar la felicidad, debes ir más allá, debes trascender la mente, debes estar en el Ser (la no-mente).
Cuando estás en el Ser, todo lo que hay en tu vida lo encuentras perfecto, no deseas que las cosas sean diferentes, pues comprendes que todo lo que es está bien, es correcto, es perfecto. Tienes paz interior y no hay lucha, no hay resistencia.
Para encontrar la verdadera felicidad, no debes estar en la mente, debes estar en el Ser. Y esto solo se consigue con la práctica espiritual; meditación cada día, u oración.

Si practicas cada día la meditación o la oración, al cabo de unos años, habrás trascendido la mente y estarás en el Ser, entonces todo te parecerá perfecto, ya no serás un mendigo, y además, podrás lograr tus deseos.
Este es el estado de Buda y Cristo, es el estado de Iluminación.
La Iluminación es permanente, es un estado que permanece todos los días.
Ahora, quizás habrá algunos días en los que trasciendas la mente y estés en el Ser, lo veas todo bello, perfecto, sientas paz en tu interior y ningún deseo de cambiar tu vida, pero este estado puede durar muy poco y luego vuelvas a "caer" en el estado dormido, en la mente. Para poder llegar a la iluminación, el estado permanente del Ser, debes hacer la práctica espiritual todos los días: meditación u oración.

Cuando vives en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida, porque vives desde el Ser (la no-mente).

La mayoría de las llamadas "cosas malas" que ocurren en la vida de las personas se deben a la inconsciencia. Son creadas por uno mismo, o más bien creadas por el ego.
A veces me refiero a esas cosas como “drama”. Cuando eres plenamente consciente, el drama ya no viene a tu vida.

¿CÓMO OPERA EL EGO Y CÓMO CREA EL DRAMA?

El ego es la mente no observada que gobierna tu vida cuando tú no estás presente como la conciencia testigo, como el que observa.
El ego se percibe a sí mismo como un fragmento separado, en un universo hostil, sin conexión real interior con ningún otro ser, rodeado de otros egos que, o bien ve como una amenaza potencial o que intentará usar para sus propios fines.
Los patrones básicos del ego están diseñados para combatir su propio miedo y su sensación de carencia.
Son la resistencia, el control, el poder, la codicia, la defensa, el ataque. Algunas de las estrategias del ego son extremadamente inteligentes, pero nunca resuelven verdaderamente ninguno de tus problemas, simplemente porque el ego mismo es el problema.

El ego solo puede vivir en el pasado y en el futuro. Cuando estás en el presente, el aquí y ahora, no hay ego, solo presencia.

Cuando los egos se juntan, sea en las relaciones personales o en las organizaciones o instituciones, ocurren cosas “malas” tarde o temprano: drama de un tipo u otro, en forma de conflicto, problemas, luchas de poder, violencia física o emocional, etc.
Esto incluye males colectivos tales como la guerra, el genocidio y la explotación, todos debidos a la inconsciencia masificada. Más aún, muchos tipos de enfermedades son causados por la resistencia continua del ego, que produce bloqueos en el flujo de energía que circula por el cuerpo.
Cuando te vuelves a conectar con el ser y ya no estás dominado por tu mente, dejas de crear esas cosas. Ya no creas o participas en el drama.

Siempre que dos o más egos se juntan, sigue el drama de uno u otro tipo. Pero incluso si vives totalmente solo, puedes crear tu propio drama.
Cuando sientes pesar de ti mismo, hay drama. Cuando te sientes culpable o ansioso, creas drama. Cuando permites que el pasado o el futuro oscurezcan el presente, estás creando drama. Siempre que no estás en el momento presente, permitiéndote ser, estás creando drama.

La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida.
Incluso su búsqueda de una respuesta, de una solución o de curación forma parte de él. Lo que más temen y se resisten a aceptar es el fin de su drama. Mientras sean su mente, lo que más temen y a lo que más se resisten es a su despertar.

Cuando vives en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida.
Nadie puede tener siquiera una discusión contigo. No se puede discutir con una persona completamente consciente.
Una discusión implica identificación con la mente y una resistencia y reacción a la posición de la otra persona. El resultado es que los polos opuestos se energizan mutuamente. Esa es la mecánica de la inconsciencia.
Cuando eres completamente consciente, no hay ni ataque, ni defensa. Por eso, no hay drama. Cuando eres completamente consciente, dejas de estar en conflicto.

La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo, mientras la mente no observada maneje nuestra vida, es decir, estemos identificados con la mente.
El dolor que creas ahora es siempre una forma de no aceptación, una forma de resistencia inconsciente a lo que es.
En el nivel del pensamiento, la resistencia es una forma de juicio.
En el nivel emocional, es una forma de negatividad.
La intensidad del sufrimiento depende del grado de resistencia al momento presente, y ésta a su vez depende de la fuerza de tu identificación con la mente.
La mente siempre busca negar el Ahora y escapar de él. Cuanto más identificado estés con la mente, más sufres.
Cuanto más capaz seas de honrar y aceptar el Ahora, más libre estarás del dolor, del sufrimiento y del ego.

¿PORQUÉ HABITUALMENTE SE NIEGA O SE RESISTE LA MENTE AL AHORA?

Porque no puede funcionar y permanecer en control sin el tiempo, que es pasado y futuro. Así que percibe el Ahora intemporal como una amenaza.
El tiempo y la mente son de hecho inseparables.

Necesitamos la mente, así como el tiempo, para funcionar en este mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.
La mente busca continuamente cubrir el momento presente con el pasado y el futuro, y así el Ser, que es inseparable del Ahora, queda cubierto por el tiempo. La verdadera naturaleza queda oscurecida por la mente.

Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente colectiva humana, con una gran cantidad de dolor residual del pasado.
Si no quieres crear más dolor para ti y para los demás, si no quieres aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en ti, no creas más tiempo, no vivas en el ego, vive en el aquí y ahora.
El momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el foco primario de tu vida.
Mientras que antes habitabas en el tiempo y hacías breves visitas al Ahora, establece tu residencia en el Ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando se requiera para manejar los asuntos prácticos de la vida.
¿Qué podría ser más demente que crear resistencia interior a algo que ya es?
¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora?
Ríndete a lo que es. Di "sí" a la vida, y observa cómo ésta empieza súbitamente a funcionar a favor tuyo y no contra ti.


Eckhart Tolle
Swami Purohit